IGNACIO (S.) DE ANTIOQUÍA
Es el más antiguo de los Padres que escribieron sobre María. Fue el segundo sucesor de S. Pedro en la cátedra episcopal de Antíoquía (entre el 70 y el 107, año de su muerte). Habiendo sido condenado «ad bestias» pola fe de Cristo, fue trasladado a Roma, donde sufrió el martirio. Durante el víaje escribió algunas cartas, de las que siete son con toda seguridad auténticas (a los Efesios, Magnesios, Tralláños, Romanos, Filadelfios, Esmirniotas y a Policarpo). En su carta «los Efesios», I. de A. escribe: «Nuestro Dios Jesús, el Ungido, fue llevado por María en su seno conforme a la economía de Dios, del linaje de David; por obra, empero, del Espíritu Santo» (Efesios 18, 2; Cf. Ruiz Bueno, D., Padres Apostólicos, BAC, Madrid [1950] p. 457). La «economía de Dios», según la doctrina de I. de A., se refiere al plan de salvación tal como existía en la mente de Dios, expresado por Moisés en el cap. III del Génesis, al principio del mundo y realizado, en la plenitud de los tiempos, por Cristo y María Virgen su Madre (Efes. 19; Ruiz Bueno..., p. 458). Son apócrifas las cartas de I. de A. Ad sanctam Maríam Virginem (PG 5, 943c-944c) y la carta de respuesta de María a I. de A. (PG 5, 945a-946a).
Estas dos cartas no están en el texto griego. Se posee solamente un ms. laúno que sólo se remonta al s. XII (Cf. Bardenhewer, Geschichte der Altkirchlichen Literature, Herder, t. I, Friburgo en B. 1902, § 12, 6, p. 140). BIBL.: Cecchin, A., O. S. M., María nell’economía di Dio, secondo S. Ignazio di Antíochia, en «Maríanum», 14 (1952), pp. 151-165.