DOMINGO HÉLION (o de Prusia)
Nació en la Prusia polaca en 1384 y murió en 1460. Estudió en la Universidad de Cracovia, donde se dio al juego y al vicio. En 1409, a los 25 años, se convirtió y entró en la cartuja de S. Albano en Tréveris, en la que era prior Adolfo de Essen, el cual lo animd a la recitación del cSalterio de María# (50 Avemarías) junto con la meditación de los misterios de la vida de Jesús. D. H. compuso entonces 50 a fórmulas» que sintetizan los principales misterios de la. vida de Jesús y de María y las unió a las 50 a Avemarías# (en aquel entonces sin la segunda parte, es decir, sin la aSanta María»). En 1415, Adolfo de Essen fue elegido prior de Tréveris; y muy pronto lo siguió D. H. como vicario suyo y capellán de la duquesa de Lorena, Margarita de Baviera. En 1421 ambos regresaron a Tréveris. Hacia 1429, Adolfo de Essen tuvo una visión simbdlica relativa al Rosario rezado según el método de D. H. Vio, entre otras cosas, a Nuestra Señora rodeada de toda la corte celestial, la cual cantaba a María el Rosario, acompanando cada sAvemarías de una de las cláusulas o misterios que D. H. le había anadido.
Al nombre de María inclinaban todos la cabeza, mientras que al de Jesús todos doblaban la rodilla; terminaban después el canto de cada una de las 50 fórmulas con un sAlleluias. Todos daban vivamente gracias a Dios por los frutos de esta recitación. Luego se les oyó rogar con fervor para que Dios concediese, a todos los que recitasen el Rosario de esta manera, la gracia de sacar provecho para su progreso espiritual, de perseverar y, después de la muerte, una singular recompensa en los cielos. Vio espléndidas coronas preparadas para cada uno de los Rosarios ofrecidos en alabanza de Dios y de su Madre. En fin, recibió la certeza de que todo aquel que lo rezase con las mismas inclinaciones y genuflexiones que dl había visto tracer en el cielo, recibirfa completa remisión de sus pecados. La narración de esta visión esta contenida en un escrito de Adolfo de Essen (De nobilitatc, utilitate et fructuositate Rosarii beatae et gloriosae Virginis Mariac) encontrado después de su muerte (1439) y conservado en la biblioteca de la ciudad de Maguncia. Esta visión, que tuvo un influjo inmenso en la propagación del Rosario de D.
H., cuyos principales propagadores fueron los cartujos de Tréveris, la narra D. H. en sus Libri Experientiarum duo cum libello humilis confessionis bajo el seudónimo de nRupertuso, narración 38, p. 233 de la copia conservada en la cartuja de Bosserville, hecha en 1869 de un manuscrito del s. XV que se halla en la biblioteca de Tréveris. Ambos libros estan en forma de diálogo entre un joven religioso (iunior) y otro más anciano (senior) llamado aRuperto# (del proverbio ya en boga en aquel tiempo: cExperto crede Ruperto»). D. H. es también autor del «Te coeli Reginam laudamus# (v.) aprobado por el obispo dominico luan Du Mont, su amigo, fiste escribid un Mariale scu de laudibus B, V. citado por Alano de la Roche (el que por primera vez atribuyd la institución del Rosario a Santo Domingo). Tal vez en este libro hablase Du Mont del «Padre Domin go#, confundido después, por Alano, con ((Santo Domingo#. El P. Thurston, S.
J., no dudd en escribir, ya en 1911: oil ne semble pas invraisemblable que la croyance du rapport entre saint Dominique et le Rosaire ait dtd suggdrde & l’esprit d»Alain par une sorte de confusion entre Dominique, le Fondateur de I’Ordie des Frdres Prdcheurs, et le charireux Dominique (Dominicus Prutenus) qui, de fait, donna & la ddvotion un grand ddveloppement, et semble avoir dtd le premier & suggdrer la mdditation sur les mystfcres de la vie de Notre Seigneur» (DACL, art. Chapelet, col. 406). El Rosario de D. H. no desaparecid ni siquiera cuándo el cSalterio de Marian, restaurado por los dominicos bajo el nombre de «Rosarios, hacia fines del s. XV, fue enriquecido por los papas con indulgences. BIBL.: Qourdfl, Y., Le ctilte de la Tris Saint c Vierge dans l'Old re des Chartreux, en Du Manoii, II. pp. 657-669.