CROACIA
Nuestra Sen ora ha seguido paso a paso toda la historia del pueblo croata desde los orígenes hasta hoy. Es Ella la que ha gobernado a C. cAntemurale Christianitatis.» El rev Crescimiro hizo construir en Biskupija una esplOndida iglesia a la Virgen en sufragio de su propia alma. Muchas otras iglesias marianas surgieron en aquel tiempo en
C. La reina Elena (t 975) hizo construir la de Santa María de la (sla, en Salona. En las horas más críticas y graves de su existencia national, los croatas experimentaron frecuentemente la eficacia de su confiado re cur so a la aAdvocata Croatiae fidelissima». «Ya en los comienzos de nuestra historia —decía el cardenal Stepinac— hubo un intento de arrancar a nuestro pueblo de la roca sobre la que Cristo construyO su Iglesia y conducirlo al cisma (...) «,Se debe por ventura a una casualidad el que la tentativa fracasara ya en sus comienzos? oNo debemos ver más bien la mano mater nal de Aquella a la que la Iglesia ensalza así en la Santa Misa: “AlOgrate, oh Vir gen María, Tii misma has destruido todas las herejías”? La invasíon de los turcos y su preponderance hubieran sido sufitientes para borrarnos de la faz de la tierra.
Sin embargo, somos testigos de una resistencia de 400 ahos que acaso no tenga precedentes en la historia. ¿Quién puede razonablemente ahrmar que cso haya sido posible con nuestras solas fuerzas? ¿No se debe más bien a la intervention, con su ayuda e intercesión ante Dios, de Aquella a la que la Iglesia llama “Terribilis ut castrorum acies ordinata”? Bien podrfa aplicarse a aquella Opoca, la canción de nuestros días: “El croata hizo la guerra santa por me dio de la cruz — tu estandarte lo ha guiado”.» En efecto, mas de una vez el ejdrcito croa ta experimentd la intervención de María. Así en la batalla de Sinj se enfrentaron 60.000 soldados turcos con 700 croatas. El pueblo, durante el encuentro, se había refugiado en la fortaleza llevando consigo la imagen de Nuestra Seftora, cuya protection invocaron con ft. La vfspera de la asunción se dio el asalto final. Inesperadamente, cuando Sinj estaba a punto de sucumbir, el ejOrcito turco se daba a la fuga, dejando sobre el campo 10.000 muertos y un copioso botfn. Los turcos contaron que, durante el asedio, todas las noches vefan a una Señora, envuelta en un halo de iuz, caminando sobre los baluartes de la fortaleza.
Otro tanto acaeciO en 1716, en la fiesta de N.» S.ª de las Nieves, en la batalla de Petervaradino. Un ejircito de 100.000 hombres acaudillados por el principe Eugenio de Saboya se cnfrentd con el ejdrcito turco, compuesto de 200.000 combatientes. Antes del combate, el prfncipe Eugenio se puso a sf mismo con su ejircito bajo la protection de Nuestra Señora. La batalla, comenzada a las siete de la mafiana, termind al mediodta, al toque del Angelus. El principe Eugenio entrd victorioso en la tienda del gran visir; entonces, en senal de agradecimiento y como recuerdo del suceso, tomó la imagen de N.ª S.ª de las Nieves y la llevd en procesión desde el campapiento militar a la ca~ pilla de la Inmaculada Conception de Tekije, mientras lanzaban atronadoras salvas en sefial de fiesta, y los soldados con el pueblo elevaban al cielo himnos de exul tation. Los santuarios marianos de C. son unos setenta. El principal es el de la milagrosa imagen de Bistrica, Patrona de C. En los Libri miraculorum del santuario, de 1698 a 1786 se registran unos 1.109 milagros. El más antiguo santuario mariano de C. es el de N a S.ª de Remete, en las proximidades de la capital.
La imagen esti sostenida en alto por tres Angeles. En tomo a la Virgen hay cuatro grandes santas: Santa Catalina, Santa Barbara, Santa Inis y Santa Edwigis. Esti rodeada de ingeles que le ofrecen las plegarias de sus protegidos. A la izquierda, una cinta lleva la inscripción: «Salus infirmoruma; a» la derecha, otra: cRefugium peccatorum»; delante de la iglesia el tiero esti arrodillado y sobre 61 se lee: alnterveni pro clero»; a la derecha están arrodillados los principes croatas y sobre ellos esti escrito: «Ora pro populo.s Hajo el grabado se lee la siguiente inscrip tion: aAdvocata Croatiae — Mater fidelissima — Sanctissima Virgo Remetensis.w niOL.: BRAiieii. R., S. J., La veneradone per la Madonna in C., en xCrnatia Sacran, Roma 1943. pi- Hlnns 282-305; Cknica, A., O. F. M., De praedpuls \nnvtuariis B. Mariae Virginia a pad Croatos, en i Alina ‘mhIu CluistiB, IV, pp. 3-31; Id,, De cultu Assumption nh
II. V. Mariae apud Croatos, ibid., V, pp. 292-312; G.. La Madonna tAdvocnta Croatiae fide litUrna o, cr -María e la Chiesa del Silenzioe, Roma I'tV, pp. 53-55; SakaE, S. T. J,, S. J.. Le culte María l m (nmtia-Dalmatia midlev ale (640-1090). en Du Ma in»lr. V. pp. 621-658; Crnica, A..
Imniaculata Con - inttlo II. V. M. apud Croatos. en «Vireo Immaculaia». MV. pp. 254-299. CUBA» — La primera ciudad construid; en la isla de C. lleva el nombre de N.ª S. de la Asunción de Baracoa. Otra ciudad lleva el nombre de N.ª SA del Santo Rosario. Entre los santuarios marianos de la isk merecen especial mención: el de N.ª S.ª d«la Caridad y de los Remedios del Cobre que es el más antiguo, y el de N.ª S.ª d«la Regia, Patrona de la ciudad y de k bahia de La Habana. En el primero, de siglo xvii, se venera una estatuita de Mam de apenas un metro, y cuyo origen es por ahora desconocido. Habiindose destruido c principios de nuestro siglo, este santuaric fue restaurado en 1927, con la contribucidr de toda la isla de C. Los soldados del periodo de la lucha por la independencia llevaban en sus pechos la imagen de N. B S.ª d(la Caridad de C. Cuando más tarde se im» plantd la repriblica, N.ª S.ª de la Caridad de C. fue proclamada, con la aprobación del Papa, Patrona de toda la isla; otro tanto hizo Benedicto XV el 10 de mayo de 1916. A ella consagrd su archididcesis San Antonio M. Claret (v.), arzobispo de Santiago de C.
El santuario de N.ª S.ª de la Regia, situa» de en la ciudad de Guanabacoa, al este de La Habana, se remonta a 1690, y se debe al peruano Manuel Antonio, que lo hizo constmir. El 24 de octubre de 1692, un gran ciclón echd por tierra al pequeno santuario y puso en peligro algunas embarcaciones que se dirigfan a La Habana. Uno de los navegantes, el asturiano don Juan Martin de Conyedo, hizo voto de dedicarse del todo al servicio del santuario de N.ª S.ª de la Regia si la nave con sus tripulantes arribaban sanos y salvos. Habiendo sido escuchado, vistio el bibito de ermitaño y perseverd en el servicio de la Virgen hasta la muerte (a. 1743). BIBL.: SXmchez v Cisneros, T.. Wstoria de la aparición de la Santisinta Vlrren de la Caridad y de Ins Remedios del Cobre. Saniiapo de C. 1902; AaotiEllo, F., Le culte María I en Amir/qnc cenfra’e (Guate mala, Honduras, El Salvador. Nicrratfua, Costa Rica. Panamd) et aux Antilles (Cuba y Puerto Rico), en Du Manoir, V, París 1958, pp. 297-304.