CÓRCEGA
C., que se distingue por su amor a la 'madre», no podía menos de distinguirse por su amor a la 'Madre universal» como se dice en el comienzo del himno national corso: sDios te salve, Rcina — joh Madre universal! — por cuyo medio se sube — al paraiso.» El culto maria no en C. no es otra cosa que una faceta del culto a la madre en el hogar corso. Los corsos han visto siempre en María «la madre» ideal, la que se olvida de si misma para darse toda, desinieresadamente, a los que ama. Las dos más antiguas catedrales de C., la de Mariana (al sur de Bastia) y la de «Nebbio» (en el actual Saiut-Florent), estaban dedicadas a la Virgen; la primera a] santo nombre de María, y la segunda a la Asunción. Con estas dos iglesias forman cortejo en C innumerables iglesias y santuarios marianos: 119 iglesias parroquiales consagradas a María bajo los m is hermosos titulos, a saber: 70 a la Asunción, 36 a la Anunciación, 8 a la Natividad, 5 a la Inmaculada Concepción (v. Llosa-Cristiani, La Reine ImmacuUe de la C. on mois de Marie corse, Ajaccio 1954, p. 12). Los santuarios marianos mas frecuentados son: NA SA de la Misericordia de Ajaccio; NA SA de Lavasína, coronada en 1952 por el entonces Mons. A.
Roncallí (v. Bertoni, M., Le Sanctuaire de Notre-Dame des Graces de Lavasín, Bastia 1933); Santa María de la Estrella, en Niolo (llamada también Santa María de Niolo; NA SA de la Piedad de Oletta; NA SA de Loreto de Casínca; NA SA del Convento de Valle d'Alesani; NA SA de la Scupiccia en Cervione; NA SA de Pan- cheraccia; NA SA de la Sierra en Calvi: nueve centres de fioreciente devoción mariana. Hay en C. cuatro ciudades que llevan el nombre de María. En 1729 inició C. su rebelión contra la república de Genova, de la cual dependía y por la cual era tiranizada. Habiendo alcanzado la victoria sobre los genoveses, en enero de 1735 fue proclamada en Cartd (entonces capital) la independence de la isla. Estaban presentes representantes de toda la isla (uno por parroquia).
Un diplo matic© corso, el candnigo Orticoni, había hecho una jira por todas las capitales euro peas con el fin de agenciar un patrono para la nueva repdblica, pero todos se fueron excusando, aun expresando su simpatia por el valeroso pueblo corso. «Entonces se pusieron —como cuenta Gregorovio— bajo la protección de la Virgen, cuya imagen fue puesta en la bandera nacional, y nombraron a Jesús por su abanderado.» De este modo, el 31 de enero de 1735 se puso en el prindpio de la Constitución de la nueva Republica el siguiente predmbulo: «En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, bajo la protección de la Santa Madre Abogada, elegimos, para protección de nuestra patria y de todo el reino, a la Inmaculada Concepción de la Virgen María y, por consiguiente, decidimos que todas las armas y emblemas de nuestro dicho reino lleven impresa la imagen de la Inmaculada Concepdon para que vele por dla, y el día de su fiesta sea celebrado en todo el reino, con la más perfecta devoción y con las mayores demostraciones, con salvas de mosqueteria y cañones, ordenadas por el Consejo supre mo del reino.» BIBL.: RodiI». obispo de Ajaccio.
La Ken value cone. Marsella, s. f.; Cristianj, L.. Marie Reine de ta C., en Du Manoir, IV. 1956, dd. 203-225.