Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

BRASIL

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«Si el Brasíl —así afirmó Pío XII— nació a la sombra de la cruz, se organizd, crecid y prosperó, fue siempre sostenido por la Santísima Madre, tiernamente venerada e invocada con diversos tf tulos, todos cllos hermosos y expresivos.» (Cf. Bertctto, D., II M agist erio Mariano di Pío XII, Eds. Paulinas, Roma 1956, p. 582.) En efecto, Maria está siempre presente en los grandes momentos de la historia del B. Fue solemne la función de partida de la flota portuguesa para el descubrimiento del B. Era el 8 de marzo de 1500. El rey Manuel II, con toda la corte, se fue a oi'r misa a N.ª S.ª de Belén, en Restelo, donde estaban las naves con sus capitanes y con el almirante Pedro Álvarez Cabral, en presencia de muchos que habían acudido de Lisboa para el histórico acontecimiento. Celebraba el obispo de Ceuta, el cual, al final de la misa, bendijo solemnemente una bandera de la orden de Cristo que estaba izada junto al altar. El rey se la entregd al almirante Cabral, quien la llevó a la nave en solemne procesión en la que tomó parte el rey. Era la flota más bella y más poderosa que posefa Portugal. Los corazones de todos rebosaban de emoción.

Las esperanzas de aquellos hombres audaces estaban puestas en el patrocinio de María. Por lo cual Cabral quiso llevarse consigo, en su nave de almirante, una imagen de N.ª S.ª de la Esperanza (Cf. De Banos, J., Decadas. Die. I, L. V, c. 2.º). Esta imagen se conserva en la ciudad de Belmonte, en una iglesia moderna dedicada a la Sagrada Familia (Cf. Quelhas Bigotte, I., O culto de Nossa Senhora tia Diocese de Guarda, p. 101). Al día siguiente, 9 de marzo, después de haber implorado el auxilio de la Virgen para que les conservara la salud y les librase de todo peligro en el mar», la flota dejó el puerto para lanzarse a la conquista del B. El 22 de abril daba vista a la tierra bautizada con el nombre de Vera Cruz (des puds B.). El 26 de abril, domingo, ante la Cruz y la imagen de N.ª S. B de la Esperanza se celebrd la primera misa, a la que asístieron todos los capitanes de las naves. «De las ties carabelas de la armada, que llcvd a las tierras de Santa Cruz el primer esbozo de su organización polftica, dos fueron algo así como cristalizadas en las dos grandes iglesias de la primera capital, N.

B S.ª del Auxilio y N.ª S.ª de la Concepción, a cuya sombra se libraron victoriosamente las más grandes batallas que salvaron la integridad de la patria y la unidad de la fe. Estas dos iglesias se multiplicaron en los riltimos cuatro siglos de historia, hasta llegar a cien catedrales y más de mil santuarios, sin contar las innumerables iglesias modestas y las sim ples capillas, que tienen como patrona a la Madre de Dios en algrin misterio y que son el ornato del territorio brasíleno del Amazonas al Plata, del Atldntico a los An des. Esos más que venerables monumentos son vivos y elocuentes testimonies del amor y de la devoción del catdlico pueblo brasíleflo a su augusta Soberana y de la protección con que Maria lo asíste en todas las vicisitudes, favorables o adversas, de su existencia. Enlre los tftulos marianos prevaIcce el de la Inmaculada, que adoma, junto con otros tftulos secundarios, más de trescientos cincuenta templos principalcs. Y era natural. Ya desde sus albores florecid en las tierras de Santa Cruz la devoción a la Inmaculada Concepción de María, llevada allí por los descubridores.

Pero su culto se intensified después de que en 1646, por sugerencia del monarca restaurador, a la que siguid la plena confirmación apostdlica de Nuestro Predecesor Clemente X, N.ª S.ª d«la Concepción fue proclamada ctinica } singular Patrona y Protectora* de la metrd poli y de todos sus dominios, con jurament«de defender, aun a costa de la sangre y d la vida, su singular privilegio, cseguro de ser protegidos y defendidos de nuestro enemigos, por la gloria de Cristo nuestr Dios, por la exaltación de la fe catdlict por la conversión de los infieles y por «retorno de los herejes». Y para que no s perdiera con el tiempor la memoria de ! solemne consagración y del juramento, qu«daron como recuerdo las Idpidas que, ha«justamente 300 anos, un nuevo decreto re mandaba colocar en la entrada y en 1: puertas de todos los pueblos y ciodades y i los palacios del Consejo, de las que ai hoy el B. conserva preciosas reliquias (v. 1 documentos en D. Mauricio, Iniziativa della Consacrazione del Portogallo alia Madonna della Concezione, Brotdria, vol. 43, 1946, pp. 625 ss.). En este continuo florecer de la devoción mariana no podia menos de ser la primera la ciudad de S.

Paolo, que tiene como fundador al apdstol Manuel de Nobrega, primer panegirista de la Virgen Medianera, del cual la historia conserva explícito recuerdo (Cf. Seraffn Leite, S. J., en la revista de la Universidad CatdLica de RJo aVerbumn, t. 8, 1951, p. 258), y que venerL entre los inmediatos colaboradores en la fundación a Anchieta, el inspirado cantor del De Beata Virginc Dei Matre Ma ria (Bertetto, D,, 1. c., pp. 584-585). Todos los pueblos del B. han tenido en sus comienzos una pequefia iglesia dedicada, por lo general, a la Virgen, verbigracia: NA S.ª de la Concepcido del Ribeir&o de Carmo, N.ª S.ª de los Mares de Paraiba (en 1584), Fortaleza (nacióa de una fortaleza y de una capiila mariana construida por Martinez Soares Moreno, con la ayuda del indio Jacaune), N.ª S.ª de Belén. Son númerosas las aldeas que Jlevan el nombre de Maria: el historiador Serrano contd mc«$ de setenta en sola la provincia de Mi nas Gcriies.

Los principalcs santuarios marianos en el B. son: 1) N.ª S.ª Aparecida (v.) en las riberas del ria Parahyba, Patrona del B.; 2) N.ª S.ª da Penha (del Dolor); 3) N.ª S.ª del Socorro de Porto Seguro; 4) N.ª S.ª de la Inmaculada Concepcion de Itanhaen (la primera de América con tal título); 5) N.ª S.ª de las Gracias de Bahia, el primer santuario mariano erigido en B.; 6) N.ª S.ª de la Conception de Praia en la ciudad de San Salva dor; 7) N.ª S.ª de Nazareth de Belén de Pari, conocida en todo el mundo, la más hermosa basílica del B. (reproduction en pequefio de la basílica de S. Pablo extramuros de Roma, por iniciativa de los Barnabitas que mantienen su culto) dondc todos los años las grandiosas fiestas del Cirio (Can delas), que duran 16 dias, atraen a Beltii centenas de millares de fieles, los cuales cumplen sus votos a la aSanta dos Paraensess, etc. Las Congregaciones Marianas dirigidas por los PP. Jesuitas están muy florecientes en el B.: alcanzan el número de 2.300 con gregaciones con 130.000 jOvenes agmpados en 54 federaciones marianas que se hallan unidas a la confederación nacional de Rio de Janeiro. Las Pias Uniones de las Hijas de Maria en el B. son unas 400.

En 1930 la Aparecida fue proclamada por Pío XI ({principal Patrona de todo el B». BIBL.: Casthano DE Ai.ameoa. L.. A Raguha de Brasíl, Nosm Senhom, no siculo de descobrinienio, en *Voz de Petropolis*. 9 0951) pp. 76-93; Leme Lopes, F., S. J.. A hnneulada no Brasíl de ontem e de hole, en «Verbuin». 11 (1954) pp. 451-492: Pi res, H., Homenatens Oficiiiis d Jmaculada no Brasíl, en «Rev. eel. bras.*. 14 (1954) nn. 557-573; Viliirna de Moraes, E., Aignn aspect os histAricos e t o not u micos da d

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