AVEMARÍA
Es llamada también «salutación angélica», porque comienza con el saludo del ángel Gabriel a María. Es la mas excelente y la más común entre todas las plegarias a la Virgen. El A. en su precisa forma actual se remonta al s. XV. Consta de dos partes: la primera (Ave Maria... hasta Jesús) contiene la alabanza; la segunda (Sancta Maria... hasta mortis nostrae) contiene la súplica. La primera consta de palabras tomadas del evangelio (Lc. 1, 28; 1, 42); la segunda, de palabras añadidas por la Iglesia. La primera parte apareció por primera vez en la liturgia oriental hacia los ss. V-vi, como lo muestra un ostrakon de aquel tiempo procedente de Tebas (Cf. Leclercq, H., Prière a la Vierge Marie sur un ostrakon de Louqsor, en o Bulletin d’ancienne littérature et d’archéologie*, 2 [1912] pp. 3-23). En la liturgia latina fue introducida en el s. VI por S. Gregorio Magno en el ofertorio de la misa de la domínica IV de Cuaresma (Cf. S. Gregorio, Opera, PL 78, 645). Por ese mismo tiempo a la palabra «Ave» se añadió el nombre de «Maria», mientras que el nombre de «Jesús» no se añadió hasta más tarde.
El uso de esta primera parte —a juzgar por los documentos que nos son conocidos— debid de ser muy escaso, ya que no se habla nunca de la misma, hasta el s. XIt. Precisamente en este siglo es cuando se hace frecuente su uso, puesto que varies obispos y concilios comenzaron a imponerla a los fieles juntamente con el *Pater nostera y el «Credo». En los ss. XIi y xiii, varias drdenes religiosas (Cistercienses, Premonstratenses, Dominicos, Siervos de María) la prescribieron a sus religiosos. Los Dominicos y los Siervos de María comenzaron a recitarla también antes y después de cada hora del Oficio divino. La segunda parte del A. no es más que la ampliación de la invocación «Sancta Maria, ora pro nobis*, ya en uso en las Letanfas de los santos. En un antiguo ma tt ualito de pied ad escrito (según parece hacia el s. Vii) para los fieles de las dideesis de Africa y atribuido a cierto obispo llamado Severo de Alejandría, se present a la siguiente fdrmula: a Pax tibi, Maria, plena gracia, Dominus tecum, benedicta tu inter mulieres, et benedictus fructus qui est in utero tuo, Jesús Christus. Sancta Maria Ma ter Dei, ora pro nobis, inquam, peccatoribus.
Amen.n Otras fdrmulas, más o menos iddnticas, con algunas variantes estuvieron vigentes en 1300 y 1400. La fdrmula completa del A., tal como ahora esta en uso, la encontramos, por primera vez, hacia fines del s. XV, en una poesfa acrdstica del poeta-tedlogo Gaspar Borro, O: S. M. (t 1498), en sus Triumphi, Sonetú, Canzoni et Laude de la gloriosa Mad re di Dio Vergine Maria, impreso en Brescia por el maes tro Angelo Britannico da Pallaziolo, die XXIII octobris MCCCCLXXXXVIII. El 23 de octubre de 1498 es la fecha del primer texto completo del A. Esta segunda parte aun estaba un poco fluctuante en algunas palabras de más o de menos, hasta que San Pío V, en 1568, con la promulgation del nuevo Breviario Romano, sanciond la fdr mula completa, tal como está actualmente en uso, y se la mandd rezar a todos los sacerdotes al principio de cada hora del Oficio divino, inmediatamente después del aPater nosier d.
Sin embargo, la disposición pontificia no se hizo uníversal a toda la Iglesia hasta un siglo después, hacia mediados del xvm. En las paredes de la iglesia de Rafat (a 25 kildmetros de Jerusalén) el A. está grabada en 150 lenguas.
También la publicación «Avemaria en 404 lenguas» (Milán, Ordre Equestre du St. Sdpulcre de Jdrusaleni, 1931) demuestra la uníversalidad del A. BIBL.: Roschini, G.. O. S. Nf.. L'A. M. Note storiette, en «Marianunío. 5 (19431 pp. 177-185; Pazzaclia, L., O S. M.. L'A. M. nella poesta italiaiia. en aMarianum*, 15 (1953) pp. 140-175; Boa. A.. Storia delt’A. M.. en «La Madonna.. 7 (1959) pp. 124-127; Artioli S. M. Celidf, La storia delVA. M., en «AngeIns Dominu», Prcsbytcrium. Roma-Padova-Napoli 1959. P. II, pp. 43-144. con coplosa bibl