AVEMARÍA (Cofradía y Cruzada de las tres Avemarías)
La devoción a las tres «Avemarías» fue revelada a Santa Matilde (1241-1281), benedictina. Mientras la santa imploraba la maternal protección de la Virgen para la hora de la muerte, la ce lestial Reina se le apareció y le prometió que lo haría con mucho gusto con que le rezase todos los días tres A. para dar gracias a cada una de las tres Personas de la Santísima Trinidad por los singulares privilegios que lc habían sido concedidos (Cf. Libro' de la Gracia o Revelaciones de Santa Mectildis. Trad, por el R. P. Timoteo Ortega, O. S. B. Primera parte, c. 47 [1942] p. 138). Esta devoción, muy del agrado de San Antonio de Padua, de S. Leonardo de Puer to Mauricio y de S. Alfonso M. de Ligorio, ha encontrado en nuestros días un infatigable apóstol en el P. J. Bautista de Chémery, capuchino, el cual instituyó en Blois la «Piadosa Obra para la propagación de las tres Avemarías». La cofradía de las tres A., aprobada por muchos obispos, se difundió rápidamente por Francia, Italia, Portugal, y en las mismas tierras de misiones; el 30 de julio de 1921. era elevada por Benedicto XV, a la dignidad de archicofradía (Cf. A AS, 1922, p. 419).
A la recitación de las tres A. se añade la jaculatoria: «Oh Madre mia, librame en este dfa (o bien en esta noche) del pecado mortal.* Son innumerables las conversiones obtenidas con este piadoso ejercicio. León XIII y S. Plo X lo enriquecieron con indulgencias. Recientemente, por iniciativa dt los maristas, ha sido organizada en Espana, con la adhesión del episcopado, una cruzada nacional para la difusión de la piadosa práctica de las tres A., encaminada a la renovación espiritual de la nación. BIBL.: Roschini, G. M.. La devozione a Maria SS. segno dl prcdestinazione. Con un apindice sobre la piadosa pcslcttca de las «Tres A. M.». Vicenza 1937; Cruzada de las tres Avemarías, Madrid 1955; véase también eS niimcro especial de la revista española «Miriam», 11 (1953) n. 6< (julio-añosto).