Diccionario de Teología Moral

Ludovico Bender, O.P. (Ben.)

VIVISECCIÓN

Recursos

1. Naturaleza

Originariamente v. significaba cualquier operación quirúrgica, realizada como prueba, en el cuerpo de un animal viviente. Hoy la palabra comprende cualquier prueba sobre animales vivientes que los haga sufrir o perjudique su salud, como inyecciones, comidas especiales, etcétera, la cual prueba se dirige a promover la ciencia, y especialmente la ciencia y arte de la medicina. Si estas mismas cosas se hacen por otros motivos, entonces nos encontramos con casos de maltrato de animales. La v. efectuada sobre el cuerpo de un hombre todavía viviente está siempre prohibida por la ley moral. No es lícito directamente herir o dañar el cuerpo humano, sino para salvar o curar el cuerpo mismo.

2. Moralidad

Hoy no pocos condenan la v. porque la juzgan sin utilidad notable para la medicina. Si esto fuese cierto la v. sería ilícita y constituiría un cruel abuso de los animales. Pero lo contrario parece bastante cierto; muchos hombres serios y competentes son de parecer que la v. es muy útil. Por esta razón no se la puede condenar. Otros la condenan porque hace sufrir mucho a los animales, aunque se haga por bien de otros y especialmente del hombre. Les parece demasiado cruel todo esto y por lo tanto contra la ley moral, pero es un error. Si la v. es muy útil para el hombre, no es contra la ley moral, porque los animales son para el hombre. La moral, sin embargo, prohíbe hacer sufrir a los animales más de lo que sea necesario, o sea, sin objeto. Esto sería crueldad y por lo tanto pecado. Por este motivo hay que evitar pruebas inútiles que sirven solamente para satisfacer una vana curiosidad científica; hay que evitar pruebas sobre animales vivos, si es posible hacerlas con el mismo resultado en animales muertos; hay que emplear la anestesia local o total, si esto no impide el éxito de la prueba; hay que tener cuidado de limitar los sufrimientos y matar al animal inmediatamente después de efectuada la prueba. El médico y el estudiante de medicina deben educarse en la sensibilidad y en la compasión, no en la insensibilidad. Los protectores de los animales hacen bien si combaten los abusos cometidos en el ejercicio de la v., sin rechazarla. Sólo entonces su acción podrá tener éxito. La exageración a menudo paraliza la acción justa.

Ben.

Bibliografía

L. Scremin, Diccionario de moral profesional para médicos, Barcelona, 1852.

Voces relacionadas

Internas