Diccionario de Teología Moral

Pietro Pavan (Pav.)

UTILITARISMO (en la economía)

Recursos

1. Doctrina

El sistema filosófico moral en que se eleva la utilidad a valor supremo de la acción humana (v. Utilitarismo en filosofía) puede asumir un significado específico más restringido; esto es, puede significar aquella concepción de la vida económica en que se juzga que en ella el único criterio directivo y la única determinante es la utilidad económica apartada de toda influencia de principios religiosos, éticos, políticos; concepción que encuentra su representación práctica en el dicho: los negocios son los negocios; el mundo económico tiene su alma propulsora: el egoísmo; su principio informador: la máxima ventaja, el esfuerzo mínimo; su objetivo característico: la utilidad. Es la concepción del mundo económico que se encuadra en la más amplia concepción atomista de la realidad humana. Las diversas esferas en las cuales desenvuelve el espíritu sus actividades tienen entre sí una relación de contigüidad, no ya de implicación mutua. Religión, moral, ciencia, política, derecho, arte, economía son cada una ella misma y sólo ella misma. La religión tiende a la experiencia de lo divino; la moral, a la actuación del bien; la ciencia, al conocimiento de la verdad; la política, al éxito; el derecho, a la disciplina; el arte, a la belleza; la economía, a la utilidad. Son mundos encerrados cada uno en sí mismo; pedir que el uno interfiera en el otro es pedir lo imposible; y si en alguna ocasión se llegase a dar, sería un desorden.

2. Origen y desarrollo

Esta concepción del mundo económico se ha manifestado traducida en acto en el siglo pasado y en el nuestro. La expresión típica es la elevación del rendimiento como objetivo supremo en la producción; o el incremento de la producción a la vista de un mayor rendimiento. Así también la determinación del sistema salarial por obra de la ley broncínea de la demanda y la oferta. Por lo tanto, la deshumanización de las relaciones del trabajo, el fenómeno urbanista o la formación rápida de hormigueros de seres humanos, sin consideración alguna a sus exigencias religiosas, morales, culturales, higiénicas, familiares y sociales; y el progresivo y pavoroso empobrecimiento de espiritualidad en las masas trabajadoras.

3. Crítica

En cambio, la verdad es que la utilidad debe subordinarse a la ética; por lo cual incluso cuando nos movemos en el campo económico no basta que una acción sea útil para que estemos autorizados a realizarla. Es necesario también que no esté en contradicción con el orden moral. Por lo demás, si lo ético no deriva de lo útil es verdad que una acción no puede ser realmente útil sino cuando es honesta. Lo útil, por lo tanto, se ha de realizar por medio de lo honesto: obrar de otra manera es destrozar la unidad del ser humano y engendrar inconvenientes prácticos de inmensa importancia, como los que hemos señalado.

Pav.

Bibliografía

E. Albee, , Londres, 1902;
V. Cathrein, , Firenze, 1930.

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