PECADO CAPITAL
1. Naturaleza. - Se llaman pecados capitales aquellos que son fuente de otras numerosas faltas, y a los cuales es muy proclive la naturaleza caída del hombre, sin que este apelativo signifique que cada uno de ellos sea necesariamente culpa mortal. Bajo el nombre de pecados capitales se entienden también con frecuencia las tendencias a estos pecados: en este sentido conviene hablar sin embargo más bien de defectos o vicios capitales. 2. Número. - Ya los Padres y los antiguos escritores eclesiásticos trataron de los pecados capitales de los que señalaron mayor o menor número hasta que la autoridad de S. Gregorio Magno hizo común el uso de numerar siete pecados capitales: la soberbia, la avaricia, la lujuria, la envidia, la gula la ira, la acidia o pereza. Sto. Tomás (Sum. Theol., I-II, q. 84, a. 3 y 4) justifica este número teniendo en cuenta los bienes a que el hombre c&ido aspira principalmente y los males de que huye. En efecto, son tres los bienes creados a los cuales es más proclive la naturaleza humana después del pecado: la excelencia propia, de donde viene la soberbia', los placeres de los sentidos, de donde vienen la gula y la lu ju ria; las riquezas, de donde viene la auarícia. Por otra parte, son dos los males que principalmente huye la naturaleza caíd a: la disminución de la excelencia propia, de aquí la envidia;
la privación de la tranquilidad propia y el dolor, de aquí la acidia y la ira: En la Sda. Escritura (Ecli, 9, 15), la soberbia se llama principio de todos los demás pecados; en efecto, éste fue el pecado de los ángeles caídos y de Adán y por áu naturaleza puede conducir a cualquier pecado.
3. C o n se j o s p r á c t i c o s. - Es de necesidad absoluta para la salvación del alma y para el progreso espiritual huir los pecados capitales y combatir las tendencias que nos lie* van a ellos. Esta lucha restablece en nosotros el orden quebrantado por el pecado y da una paz profunda. Man.
Bibliografía
Bibliografía
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A. Tanquerey, Compendio de teología ascética y mística, Parts, 1930, n. 818-898 R. G a r m o d u - L a g r a no e, Las tres edades de la vida interior Buenos Aires, 1944. p. 347 ss. 373
M. Barceló, Los pecados capitales, Barcelona, 1935.