LACTANCIA
1. G en e r a l id a de s . - Es la alimentación láctea del neonato y del niño pequeño cuyos órganos digestivos, aún imperfectos, admiten sólo un alimento fisiológico totalmente idóneo para su normal funcionamiento y para la mejor nutrición del niño : la leche. Según la cualidad de la leche empleada y las modalidades de su suministración se distinguen varias especies de 1 ., de las que las principales son : a) 1 . natural (que puede ser materna o mercenaria); b) 1 . artificial (no natural o animal); c) 1 . mixta.
2. L. materna . - La 1 . natural materna es indudablemente la mejor, tanto porque la composición de la leche de la madre es la más conveniente para la nutrición del niño, como porque el periodo de la 1 . liga más aún a la madre con su propia criatura con una dulce y a la vez pesada cadena de entrega y renuncia, y por otra parte aumenta los amorosos deberes del hijo para con quien no sólo le dió la vida, sino con un gran sacrificio le amamantó, haciéndolo asi crecer sano y robusto en los primeros meses de la existencia que son más fácilmente propicios a las enfermedades cuando falta la leche materna. Considérese igualmente que muchos niños hiperemotivos, «difíciles», «nerviosos», deben esta su triste condición, que no podrá menos de repercutir en el equilibrio psicosomático ulterior, a la falta de lactancia materna (o también a un destete demásiado rápido y precoz : notemos a este propósito que el destete se ha de efectuar con cuidadosa cautela hacia el mes octavo).
Todo recién nacido tiene derecho a la leche de su madre; y esta última tiene por lo tanto el deber de amamantar a su propio hijo no obstante los prejuicios estéticos, preocupaciones de hipotéticos agotamientos futuros, el comienzo de un nuevo embarazo, la aparición precoz de las menstruaciones, una enfermedad febril de breve duración, la presentación de ua estado oligohémico y otras eventuales afecciones fácilmente curables o de poca importancia. En cambio, constituyen contraindicaciones a la 1 . materna la tuberculosis, la psicosis y psiconeurosis grave, los neoplasmás, las infecciones febriles de largo curso, la agalaxia (ausencia de secreción láctea por parte de la glándula mamaria) y ciertas deformaciones congénitas de la boca del recién nacido. La infección sifilítica más que contraindicar la 1 . materna aumenta su obligatoriedad a no ser que la madre se haya contagiado en el último mes del embarazo» en cuyo caso el niño puede nacer absolutamente sano y la 1 . materna lo contagiaría fácilmente. Si toda madre que está en condiciones de hacerlo amamantase a su criatura, la mortalidad de los lactantes descendería al menos a la mitad (Nasso).
3. L. m e r c en a r ia . - Cuando — a causa de graves enfermedades de la madre o de claros hechos patológicos de sus pechos — la 1 . materna sea verdaderamente imposible, se aconseja, antes de intentar la 1 . artificial, el recurrir a una nodriza mercenaria (v. -Nodriza). La elección de la nodriza no es nada fácil y tiene muchos peligros por los numerosos requisitos de orden familiar, higiénico y sanitario (este último controlado por oportunos exámenes radiológicos y de laboratorio) que se requieren en una buena nodriza. La técnica de la 1 . por nodriza es idéntica a la de la 1 . materna; pero es indispensable una continua y rigurosa vigilancia, especialmente a causa de la ignorancia y de los prejuicios de que están dominadas las nodrizas. Esta vigilancia se ha de referir de un modo particular al régimen de vida y alimenticio de la nodriza y a su higiene per* sonal. Es además siempre aconsejable que el niño no viva en contacto continuo con la nodriza, sino más bien en la habitación de la madre y bajo su inmediato control.· Hasta aquí hemos hablado de la I. merce naria en la casa del niño.
A veces los padres — obligados a servirse de una nodriza— recurren a la I. mercenaria en casa de ésta, movidos por motivos económicos o por la imposibilidad de encontrar una nodriza que viva con ellos. Esta ultima solución suele dar resultados desastrosos, tanto por la morbilidad como por ia mortalidad de los niños : lo cual depende de los prejuicios y de los groseros errores con que se realiza la 1 ., el destete y el gobierno de estos niños. Esta clase de 1 . puede consentirse solamente cuando los padres conocen áz tiempo atras y muy bien a la nodriza y a su familia, cuando sea fácil y frecuente la vigilancia de la lactante por parte de los padres o de un médico de confianza. De otra manera se ha de preferir la 1 . artificial. Recuérdese, finalmente, que constituye una culpa — y un delito— el confiar sin previo aviso a una nodriza un niño sifilítico, dado el peligro de contagio a que se la expone, sin que esto sea un riesgo inherente de suyo al oficio de nodriza.
4. L. artificial . - La 1 . artificial es notoriamente tan dañosa para el recién nacido que a ella — como a un mal inevitable— se ha de recurrir solamente en caso de absoluta necesidad, o sea cuando esté comprobada la imposibilidad de practicar la 1 . materna y la mercenaria en casa de la criatura. Debemos añadir, sin embargo, que los daños de esta 1 . han disminuido hoy sensiblemente gracias a su mejor reglamentación higiénica y al empleo de leches condensadas o en polvo preparadas con la más escrupulosa garantía y completadas con la suministración de jugos de fruta y otras sustancias vitamínicas. La 1 . artificial puede efectuarse de dos modos diversos: directamente (esto es, con una suministración directa del animal lactífero al niño; cosa practicable sólo de un modo excepcional y por lo general con las cabras), e indirectamente, es decir, con la cucharilla (sistema preferible por ser más higiénico) o con el biberón (sistema habitual).
5. L. mixta . - En los casos de hipogalaxia manifiesta o de enfermedades agotadoras de la madre, a la 1 . artificial es totalmente preferible la mixta, en la cual se suministra una dosis conveniente de leche animal después de cada toma de pecho para completar la escasa ración de leche materna. De este modo la leche animal se materniza y los resultados conseguidos son muy buenos, casi del todo similares a los que ofrece la 1 . materna sola. Dados estos resultados se ve claramente cuan condenable es la actitud de muchas madres que, movidas en el fondo por pretextos egoístas, tratan de sustraerse a los deberes de la 1 ., aun cuando por exigencia del trabajo o por enfermedades o por hipogalaxia no pueden satisfacer completamente la necesidad alimenticia de su criatura, pero están totalmente en condiciones gracias a la 1 . mixta de cumplir con su obligación sin perjuicio personal y con innegables ventajas para el recién nacido (v. también Madre). Hiz.
Bibliografía
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