Diccionario de Teología Moral

Pietro Palazzini (Pal.)

INOCENCIA (Estado de)

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1. Noción. - Es la condición primitiva en que Dios puso a nuestros primeros padres después de crearlos: se llama también estado de justicia original. Nuestros progenitores fueron entonces elevados al orden sobrenatural por la gracia santificante con sus virtudes y dones infusos correspondientes, y además fueron adornados de los dones sobrenaturales, esto es, de algunos privilegios integrantes de nuestra naturaleza humana (dones de integridad), que la purificaban de todos sus defectos y la hacían completamente perfecta en sí (orden preternatural). El estado de inocencia es un don totalmente gratuito de Dios, al cual el hombre no tenía derecho ninguno. Pero en tanto que la elevación por la gracia supera toda la naturaleza creada y creable humana o angélica los dones preternaturales son mucho más inferiores, aun cuando sólo Dios puede producirlos en nosotros, sin que nos sean debidos; constituyen la integridad de nuestra naturaleza humana. Los dones preternaturales según la Revelación eran cuatro: en el estado de inocencia el hombre era preservado en su cuerpo de la muerte y del dolor y el alma estaba preservada de la concupiscencia desordenada y de la ignorancia.

Así en el estado de justicia original existía una triple armonía: a) el cuerpo estaba sujeto al alma; b) la vida sensitiva (pasiones) sujeta a la razón por medio del don preternatural de la integridad; c) el alma estaba sujeta y unida a Dios por medio del don sobrenatural de la gracia. El pecado en nuestros primeros padres, dada esta ordenación, era difícil, pero no imposible, ya que no estaban confirmados en gracia, ni veían a Dios directamente en su esencia, como los bienaventurados. Pecaron y su pecado, teniendo en cuenta su estado de plena iluminación, fue enorme. Además, como las dos subordinaciones inferiores del cuerpo al alma y de la vida sensitiva a la razón dependían de la unión del alma con Dios por medio de la gracia, destruida esta unión, desaparecieron también las otras dos subordinaciones.

2. Existencia y esencia. - Además de la elevación por la gracia (v.) la revelación es clara (Gén., 1 y 2) también en cuanto a la existencia de los dones preternaturales en nuestros progenitores: más explícita en la existencia de la preservación de la muerte y del dolor, indica también suficientemente los privilegios más excelsos y menos manifiestos de la inmunidad de la concupiscencia y de la ignorancia. Admitido, por lo tanto, el hecho de la existencia del estado de inocencia primitiva, los teólogos discuten acerca de la esencia de la justicia original. Dejando a un lado la teoría de San Anselmo que, distinguiendo adecuadamente el estado de inocencia de la gracia, lo describe como una rectitud natural de la voluntad, es oportuno atenernos como a la mejor exposición a la doctrina de Sto. Tomás, que es también hasta ahora la que hemos seguido en esta síntesis. Según Sto.

Tomás: a) la justicia original es un don gratuito, concedido a la naturaleza humana por la liberalidad de Dios; b) el elemento material de esta justicia es el don de la integridad, que implica la sujeción de las pasiones, y especialmente de la concupiscencia; el elemento formal, es la gracia santificante, que implica la sujeción del alma a Dios; c) la causa y raíz de toda sujeción es la gracia. 3. Pérdida del estado de inocencia y efectos de esta pérdida. - Con el pecado de nuestros progenitores vino la pérdida del estado de inocencia de los mismos progenitores y por consecuencia de todos nosotros, sus descendientes. La redención de N. S. Jesucristo, aun cuando no reintegró las dos subordinaciones del cuerpo al alma y de la vida sensitiva a la razón, como estaban en el estado de inocencia, nos dio, sin embargo, la posibilidad de superarlas con el dominio de la gracia. Pal.

Bibliografía

J.
B. Kohs, La justice primitive et le péché original d’après St. Thomas , París, 1930
A. Thouvenin, Innocence (état d’) , en DTC , VII, 1939-1940
A. Herranz Establés, Creación y caída , Barcelona, 1945
F. Solano, Pecado original y conocimiento de Dios , en Estudios Franciscanos , 280 (1951), 97-102.

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