FAMILIA
1. Noción. - F. es la unión de un hombre y una mujer que viven en una permanente comunidad matrimonial con los hijos que pueden ser el fruto natural de esta unión. Dos son los elementos constitutivos de la f.: a) la perfecta libertad de los esposos en la elección; b) la permanencia de la unión como lo requiere su misma naturaleza. El fin principal de la f. es la procreación y la educación de nuevos hombres, por lo que la f. es condición fundamental para la existencia física, moral, social y económica de la humanidad; la primera célula de toda la vida social. Como comunidad natural, cuyo fin es proveer a sus miembros de los más importantes bienes de la vida, no es solamente la célula primaria, sino también el modelo de toda comunidad, por lo que lógicamente ocupa el primer lugar entre todas las sociedades. La poligamia, la poliandria y otros fenómenos semejantes no son sino errores y aberraciones de la vida de f. normal y natural.
2. Teorías evolucionistas de la f. - En los últimos tiempos se ha tratado con un abuso de fantasía de reconstruir una evolución histórica de la f., según la cual la f. estuvo privada en sus orígenes de todos sus elementos esenciales. Ningún sociólogo hasta mediados del siglo pasado ponía en duda que en la base de la evolución de la sociedad humana estaba la f. monógama. Esta doctrina tradicional fue combatida por Bachofen ( Das Mutterrecht ), según el cual hubo tres fases en la evolución de la f.: a) desordenada promiscuidad sexual; b) agricultura, inventada y practicada por la mujer, por donde se llegó a unas relaciones sexuales ordenadas y se destacaron los derechos de la madre; c) patriarcado, última fase de la evolución familiar. Con ayuda de material etnológico esta teoría fue elaborada por Lewis H. Morgan. Fueron sus divulgadores Lilienfeld, Lubbock, Letourneau y otros. Entre las grandes masas se difundió por obra de los grandes teóricos del socialismo: Marx, Engels ( Der Ursprung der F., des Privateigentums u. des Staats ), Bebel ( Die Frau u. der Sozialismus ). En ningún momento faltó la oposición crítica a estas infundadas fantasías (C. N. Starcke, E. Westermarck, E.
Grosse, etc.); otros muchos etnólogos no las aceptaron jamás (H. Spencer, Tylor, Fr. Ratzl, H. Schutz, etc.). Pero la teoría evolucionista recibió un duro golpe en los últimos decenios del nuevo material más abundante y más autorizado, así como de las investigaciones más serias inspiradas en rectos principios de crítica histórica. W. Schmidt demostró en su precioso libro sobre los pigmeos que entre estos pueblos pertenecientes a la más antigua cultura primitiva la forma matrimonial es monógama. Las nuevas investigaciones de Wundt, W. H. Rivers, R. H. Lowie, Ankermann, W. Koppers, etc., confirmaron la monogamia como forma familiar primaria.
3. El cristianismo y la f. - La monogamia fue, pues, el sistema preferente entre todos los pueblos primitivos junto con el vínculo permanente de los cónyuges. Los esposos tenían plena libertad en su mutua elección, los niños eran bien recibidos, su educación correspondía a la mujer. En las fases sucesivas de cultura se manifestaron por causas diversas la licencia sexual, la poligamia, la afirmación de la patria potestas (el matriarcado no forma una fase de esta evolución). El Fundador del Cristianismo restableció la monogamia de la f. y su indisolubilidad. «Al principio no fue así» (Mateo, 19, 8). Jamás ha habido una palabra que haya tenido tan graves consecuencias en la evolución de la humanidad: ella implantó en la cultura occidental cristiana la monogamia, asegurando así al mundo cristianizado una superioridad interior sobre todas las demás civilizaciones de la tierra; el matrimonio fue elevado a sacramento; fue asegurada la plena libertad de los esposos unidos en el sacramento con unión indisoluble; fue reforzada la protección a los hijos antes y después de su nacimiento. Todas las medidas que se han tomado o que se piden para proteger la f. son de inspiración cristiana.
Todas las doctrinas y todas las tendencias anticristianas son indefectiblemente antifamiliares. Empezando con el Renacimiento y la Reforma toda la serie de errores ulteriores tuvieron como tendencia constante la «desfamiliarización», hasta llegar a la doctrina y práctica bolchevique por la que el matrimonio no es más que un puro contrato que se puede disolver incluso por la voluntad expresa de una sola parte.
4. Derechos y obligaciones de la f. - De la historia comparada de la cultura se deduce sin asomo de duda que la f., o sea, la sociedad doméstica, es una sociedad anterior a toda otra sociedad. Tiene, por lo tanto, derechos y deberes independientes del Estado como lo afirman incansablemente los documentos pontificios. Estos derechos se extienden a todos los fines esenciales de la f. y en primer lugar a la conservación y educación de los hijos, así como también a la libertad de proveerles de todos los bienes necesarios a la vida cotidiana. La f. es la educadora de los hijos; el Estado tiene aquí una función complementaria y subsidiaria. Por lo tanto, el monopolio estatal de las escuelas es un atentado contra los derechos primarios de la f. (v. Escuela laica). En general las interferencias del Estado en el ámbito familiar deben ser muy limitadas.
La función del Estado respecto de la f. consiste en ayudarla y asegurarle las condiciones necesarias de vida para que pueda desarrollarse y funcionar como unidad fundamental de la sociedad. «Es en verdad muestra de sabiduría en el gobierno proteger el instituto familiar con leyes oportunas que garanticen sus fundamentales prerrogativas» (Pío XI, Carta a la Semana Social de Italia, 1926). Sus leyes e instituciones deben asegurar al trabajador un salario justo o el salario familiar (v.), capaz de satisfacer todas las necesidades inmediatas y futuras de la f., de manera que la esposa y los hijos de corta edad no se vean obligados a trabajar fuera de casa. Convendría que toda f. llegara a adquirir una pequeña propiedad; organizar una política de viviendas con el fin de que toda f. popular pueda poseer una casa o tener al menos una vivienda a un precio moderado; tutelar la salud de la f. por medio de medidas higiénicas; favorecer una mayor seguridad en el trabajo; suprimir los barrios insalubres; activar la lucha antituberculosa, contra el alcoholismo y las enfermedades venéreas, etc.
Es necesario además proteger la santidad de la f. con la lucha contra la inmoralidad, contra la prostitución, contra la prensa obscena, contra los lugares de diversión nocturna; con la abolición del divorcio; la represión del adulterio (v.), la lucha contra el aborto (v.) y al mismo tiempo en el reconocimiento de la benéfica e insustituible influencia de la religión sobre el matrimonio y sobre la f. No hay que olvidar la ayuda que se debe prestar a los jóvenes para que puedan fundar un hogar, el préstamo nupcial que les permita poner su casa, la mitigación de los impuestos en proporción al número de hijos, etc. En una palabra: todo por la f., porque de ella depende la suerte del progreso cultural, político y económico de la sociedad. Per.
Bibliografía
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W. Schmidt y
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