Diccionario de Teología Moral

Giuseppe Graneris (Gra.)

DESEO

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1. Concepto. - Es el acto de la voluntad que se dirige a un objeto ausente. En psicología se habla también de un d. de las facultades inferiores (apetito sensitivo); pero desde el punto de vista moral éste no tiene interés sino en cuanto es voluntario, esto es, excitado o al menos aceptado por la voluntad.

2. Varias especies de deseos. - El d. es eficaz cuando es absoluto y equivale al propósito real de pasar a la ejecución. En cambio es ineficaz cuando es condicionado e inoperante; o sea, cuando equivale no a una verdadera voluntad determinada a obrar, sino a una veleidad. en que el sujeto se abstiene de la ejecución por falta de alguna condición. La moralidad del d. se mide evidentemente por la de su objeto, aunque hay que observar que puede haber gran diferencia entre el d. eficaz y el d. ineficaz.

3. Valoración moral. - El d. eficaz reviste en el orden del pensamiento toda la moralidad del objeto, comprendidas todas las circunstancias, siempre que sean advertidas por el sujeto. También el d. ineficaz recibe su moralidad del objeto, y puede recibir también la de las circunstancias, pero es más fácil que estas queden inadvertidas o inobservadas y que por lo tanto no ejerzan una influencia sensible sobre la moralidad del d.

Además, de la moralidad del d. ineficaz se excluye, cuando la exclusión es posible, la influencia de las circunstancias que constituyen su condición, esto es. el motivo por el que el sujeto se para en la veleidad y no pasa a un verdadero propósito de obrar. Dijimos cuando la exclusión es posible, lo cuál no siempre sucede, como, p. ej., es posible que un objeto material no pertenezca a nadie y por lo tanto lo puedo desear bajo esta condición; pero no es posible que la blasfemia sea lícita y por lo tanto no la puedo desear ni siquiera bajo la condición de su licitud. que sería una condición absurda.

Conviene observar, sin embargo, que estos deseos condicionados en el primer caso (condición posible) pueden revelar una mala tendencia del sujeto y constituir para el un peligro más o menos grave según la materia de que se trate; en el segundo caso (condición imposible) pueden ser signo de poca fuerza en el desear. Hay que tener presente además que sobre todo en materia lúbrica cuando al d. va unida la complacencia en la conmoción actual de los sentidos no hay condición que pueda cohonestarla. Gra.

Bibliografía

Theol. mor., i. 5, n. 22
F. T i l l m a n n, £1 M aestro llam a, San Sebastián, 1955
A. L anza y P. P al a z z in i, Principi di teologia morale, Roma, 1952, p. 203.