CULPA TEOLÓGICA
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1. Concepto de c. teológica. - El concepto de c. teológica (en el campo moral) se identifica comúnmente con la noción de pecado, como acto humano realizado con deliberada advertencia y pleno consentimiento: y bajo esta luz se aplican los principios morales a toda la actividad humana, dando el nombre de culpa al acto pecaminoso, dirigido contra una ley. Pero en realidad el término culpa indica más bien la consecuencia de un acto humano que es causa de ella. El hombre al tiempo que peca incurre en una culpa (o comete una culpa). La culpa está en el pecado, nace con el pecado y existe por él. Con el pecado se convierte uno en culpable. Para nosotros el concepto de c. teológica o moral debe verse más bien a la luz de los términos «imputabilidad-responsabilidad», en cuanto los efectos de un acto se atribuyen a un ser libre. Resulta esto más claro cuando examinamos la definición dada de la responsabilidad que es la necesidad de dar cuenta de nuestros actos a una autoridad competente para sufrir las consecuencias. La c. teológica implica por lo tanto el deber de dar cuenta a Dios de una acción pecaminosa: como en la c. jurídica debe dar cuenta uno a la competente autoridad humana.
2. Requisitos. - Requiérense por lo tanto dos cosas para que haya c. teológica, o mejor se suponen necesarias: a) el concepto de una norma obligatoria en conciencia ante Dios; b) un acto libre del hombre que contradice a tal norma o ley moral. De aquí se sigue que donde falta el conocimiento de esta norma (v. ignorancia), o donde no exista la actividad libre de la voluntad (v. Libertad, Pa síones), tampoco existe el concepto de c. faltando la responsabilidad. Tratándose de culpa, y por lo tanto de cierta malicia de la acción, no se requiere que pretenda uno el mal en sí; basta para hacerse culpable que lo conozca, aunque sólo sea confusamente y no lo evite o no huya de él (v. Efecto doble). El mal no puede jamás ser querido ni siquiera con buena intención, porque ésta no salva la naturaleza del mal; por lo tanto, el no evitarlo es hacerse culpable en sentido teológico. Tar.
Bibliografía
V. Heylen, Tract. de iustitia et iure, Mechliniae, 1950, p. 635 s s. Thouvenin, Imputation, en DTC, VII, 1443
S. Carton de Wiart, De peccatis e t vitiis, Mechliniae, 1932.