Diccionario de Teología Moral

Gregorio Manise, O.S.B. (Man.)

CRUCIFIJO

Recursos

1. Naturaleza. - El Sto. C. es la imagen de nuestro divino Salvador, en el acto supremo de amor que Él realizó por la salvación de las almas. 2. Datos prácticos. - El C. debe sernos muy estimado. Siendo la representación del Salvador moribundo es también un objeto al que debe prestarse un culto, aunque sólo sea relativo: tratar sin respeto el C. sería un pecado contra la virtud de la religión. Conviene dar al C. el puesto de honor en las habitaciones particulares e incluso en los lugares públicos (oficinas, talleres, escuelas, hospitales, cuarteles, tribunales, etc.): es una profesión de fe y un testimonio de reverencia y de afecto; el C. además nos recuerda la presencia de Dios, la necesidad de la mortificación, la obligación de santificar nuestras acciones. Es también muy oportuno llevar siempre encima una cruz con su crucifijo, bendecida y enriquecida con la indulgencia plenaria para el momento de la muerte. Es también muy hermoso el uso de descubrirse o inclinar la cabeza cuando se pasa ante un C. Los que aman ardientemente al Señor, besan con frecuencia el C. con afecto y reverencia. Man.

Bibliografía

H. Quilliet, Croix, en DTC, III, 2339
O. Marucchi, Croix, en Dict. de la Bible, II, 1127-1134
A. Tanquerey, Synopsis theologiae dogmaticae, II, 25, Paris-Roma, 1942, n. 1307-1310.

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