Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

CRETINISMO

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1. Definición y patogénesis. - Es una enfermedad que ataca a los habitantes de muchas regiones montañosas. Obsérvase esta enfermedad sobre todo en Suiza, Tirol y Pirineos, aunque no es exclusiva de Europa, sino que se encuentra también en regiones de Asia y América, dándosele el nombre de «c. endémico». Suele ir acompañada de bocio y de otras profundas alteraciones del tiroides, que ponen a esta glándula en estado de grave insuficiencia funcional. El hipotiroidismo se encuentra en el origen de la enfermedad. Pueden encontrarse, sin embargo, manifestaciones aisladas de esta enfermedad en medio de la población normal: entonces se habla de «c. esporádico», cuyos casos dependen de diversos procesos morbosos que han impedido o alterado gravemente el desarrollo normal de la glándula tiroides.

2. Sintomatología. - En los individuos afectados por c. se nota desde su nacimiento, o en los primeros años de su vida, una tumefacción particular de los tegumentos (mixedema), especialmente en el rostro, que con la edad se va reduciendo, y la piel — seca, palida y terrosa— se cubre de arrugas y pliegues;

además, todo el organismo — comprendida la psique— sufre un enorme Retraso en el desarrollo con un notable enanismo, por lo cual en los casos más graves pueden observarse sujetos que a los treinta años presentan la estatura de un niño de cinco. La pequeñez del rostro respecto del cráneo, la anchura de la boca, con la lengua gruesa y diversas anomalías dentarias, el desarrollo nulo o muy retrasado de la esfera genital (que sin embargo no siempre impide la procreación), completan las lineas fundamentales del cuadro morfológico de estos enfermos que reúnen en sí mismos, más o menos monstruosamente, carácterísticas infantiles y seniles. Las diversas funciones de la vida vegetativa son retardadas. En las mismas funciones psíquicas se nota una carácterística lentitud, un notable torpor y una insuficiencia global. Estos enfermos son inhábiles, tímidos, desconfiados, faltos de iniciativa. Tienen buena memoria y un acentuado sentido de gratitud para quienes les socorren; son mansos e inofensivos.

Se apartan de la compañía y prefieren vegetar en el estrecho círculo familiar, revelando — aun bajo el aspecto psicológico— aquella extraña mezcla de senilidad y de infantilismo que caracteriza su aspecto exterior. No rara vez el sordomutismo completa y agrava el cuadro morboso!

3. Et io lo g ía y t r a t a m ie n t o. - La causa primera del c. endémico es todavía completamente desconocida. Se puede decir solamente que la endemia está ligada a particulares condiciones ambientales todavía desconocidas.

La cura — extraordinariamente eficaz, sobre todo si se comienza a tiempo en los jóvenes— consiste en la suministración cotidiana de pequeñas cantidades de extracto de tiroides o de yoduros. En Italia se ha obtenido una notable reducción del bocio-c. endémico distribuyendo en las regiones más afectadas la sal de cocina adicionada con pequeñas cantidades de yoduro potásico.

4. P ro blemas m o r a l e s. - La plaga de la endemia bocio-c. no ha sido afrontada todavía adecuadamente (como se ha hecho, p. ej.» CRISIS ECONOMICA para la tuberculosis). Esta especie de olvido depende por una parte del hecho de que los enfermos son apáticos, sin iniciativas y resignados a su condición morbosa; y por otra parte de la circunstancia que la endemia afecta a poblaciones rurales pobres, apartadas del comercio con otras gentes. Esto no impide que este serio y arduo problema se estudie con amplitud de medios a fin de lograr una solución racional cuyos reflejos éticohumanitarios son por lo demás evidentes. Otro aspecto moral relativo a los cretinos (que son objeto bastante más frecuentemente de escarnio y ridículo que no de conmiseración y de curas útiles) se refiere a su posición frente a la ley divina y humana. Las formas más graves — que llegan a la ausencia de toda actividad psíquica, a una condición puramente vegetativa— hacen al individuo penalmente irresponsable, civilmente incapaz y ni siquiera en condiciones de contraer matrimonio válidamente, ya que los cretinos, bajo este aspecto, se han de equiparar a los idiotas o a los amentes de los canonistas.

En las demás formas se puede observar toda una gama de enfermos — definidos semicretinos— cada vez más cercaños a la normalidad; para éstos el juicio moral, penal, civil o canónico habrá de form ularse en cada caso, valorando cuidadosamente la entidad del defecto tanto en las facultades psíquicas en particular como en el comportamiento global del sujeto. No será superfluo añadir — por lo que se refiere a la valoración de la responsabilidad moral y penal frente a un eventual delito— que (fuera de los raros casos en que al c. se asocian cerebropatías u otras afecciones psíquicas productoras de perversión o de impulsividad) los cretinos y semicretinos, por efecto de su peculiar forma mentis caracterizada por la timidez y la simplicidad, son extraños a la comisión de delitos y que cuando se hacen culpables depende esencialmente de una ingenua exteriorización de sus instintos naturales, no frenada o corregida por el raciocinio, o se trata de reacciones excesivas frente a cualquier Perverso perseguidor o perturbador.

En uno u otro caso los rigores de la ley no pueden caer sobre ellos; más bien se les impondrá una recuperación más o menos temporal en lugares idóneos donde junto con el tratamiento yodotiroideo se tratará de lograr la educación de estos desgraciados. Riz. — u. Cerletti, Riassunto delle lezioni di clinclinico delle málattie nervose e mentali, Roma, 1946.

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