Diccionario de Teología Moral

Stefano Bausani (Bau.)

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1. Noción. - Además del significado común referido a una relación contractual (deudor-acreedor), esta voz tiene una acepción más amplia y abraza toda la economía de la circulación de la riqueza, esto es, el conjunto de relaciones por el cual se efectúa la mayor parte de los cambios sobre la base de la confianza. El c., en efecto, expresa «la confianza de que el deudor podrá y querrá satisfacer sus obligaciones» (Toniolo). La confianza se basa en dos elementos: uno de carácter moral (honestidad del deudor), el otro de carácter económico (la solvencia del deudor). Aparece además otro elemento.que caracteriza esta forma especial de cambio: el tiempo. El c. puede, en efecto, definirse el cambio de una riqueza presente por una futura. Las dos formas fundamentales de c. son la venta a plazo y el préstamo. Este último entendido en su sentido exacto, por el cual el deudor no está obligado a restituir la misma cosa recibida en préstamo (en cuyo caso se trataría de un alquiler), sino uña riqueza equivalente.

Para garantizar el c. contra todo riesgo se han creado especiales instituciones jurídicas (garantías, privilegio, hipotecas, cauciones, ele.) y formas especiales de obligaciones (billetes de banco, cheques, letras, etc.) que van a reforzar el elemento básico de la confianza.

2. M o d o de o p e r a r. - El c. inició su función verdaderamente original sólo cuando (s. xm) las riquezas futuras representadas por é l fueron en cierto modo reales y negociables por medio de los títulos de crédito (letras de cambio, etc.). Iniciase entonces una verdadera revolución económica.

En efecto, el c. hace menos costosa la realización de los cambios, reduciendo al mínimo el uso efectivo de la moneda, hace más activa y más rápida la circulación de los capitales, no creando nuevos capitales (como erróneamente se pensó por algunos), sino sustituyéndolos y transfiriéndolos con una rapidez prodigiosa. Enormes masas de riqueza, no ficticias, sino futuras, se agregan al cumulo de las riquezas existentes y circulan bajo la forma de títulos negociables o al portador. Éstos son objeto de un vastísimo comercio ejercitado por una especie nueva de comerciantes·: los banqueros. Los bancos reciben en préstamo dinero (operaciones pasivas: depósitos, cuentas corrientes, etc.) y dan en préstamo dinero (operaciones activas: descuento de letras, préstamos con garantía o sin ella, anticipos, etc.); en sustancia cumplen la función (intermediaria) de dirigir el ahorro a la actividad productiva.

La compensación de su trabajo se lo da la diferencia entre el interés percibido por las operaciones activas y el pagado por las operaciones pasivas (interés). El c. oportunamente maniobrado (concedido o negado) por parte de los institutos bancarios influye sobre la producción (costes) y sobre la distribución (precios). Los bancos de emisión, que son los reguladores del c. de un país, siguen una política de c. determinada por las especiales condiciones económicas y m onetarias nacionales e internacionales.

3. In s t it u t o s de c. - La función confiada a los institutos de c. en general reviste un carácter eminentemente social y de una extrem a delicadeza; puede ser objeto de desviaciones o de perturbaciones patológicas si no es guiada e informada por solidos principios morales (honradez en la adm inistración del dinero, previsión y prudencia en las inversiones, preocupación del bien común) (v. Administración).

4. N o ta s h is t ó r ic a s. - Junto a las primeras instituciones de c. de carácter privado para los préstamos al comercio de ultram ar y a los Municipios o a los principes, nacieron también, originadas mas que por un sentimiento egoísta de lucro por el moral de luchar contra la avaricia de los detentores de la riqueza otros institutos basados en principios m utualistas de ideal cristiano (Montes de Piedad, Cajas de Ahorros) que fueron favorecidos y ayudados por la Iglesia. Siempre animados de estos principios, a fines del siglo pasado nacieron las primeras cooperativas de c. (Cajas Rurales) y los Bancos Populares, para llevar el auxilio del c. a la pequeña industria» a la agricultura y al artesanado, olvidados por los grandes bancos interésados generalmente en la financiación de grandes complejos industriales y frecuentemente con fines especulativos. Para cuestiones sobre la usura, v. Interés. Tau.

Bibliografía

V. P a r eto, Cours d'economie politique, Lausana, 1896-97 E. van R olt, De iusto actuario et contractu crediti, Lovaina, 1903
G. Toniolo, Trattuto di economía sociale. La ctrcolazioiie, Firenze, 1924, p. 146-47 C. B arbag allo, Le origini della grande industria contemporánea, Venezia, 1929; Ch. G id e, Cours d'economie politique, París, 1930; 1. P e r n a u t, Teoría económica, Madrid, 1958, J. P r a d o s, El sistema bancario español, Madrid, ' 1958.

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