CONCEPTO, IDEA
Índice interno:
1. Significado de las dos voces ·
2. Conceptualismo e idealismo realista ·
3. Acepción de ambos vocablos en las ciencias éticas ·
1. Significado de las dos voces Unimos estas dos voces, porque en el uso común se emplean con frecuencia como equivalentes, y porque su distinción ha de resaltar mejor de su confrontación. El concepto pudiera definirse como palabra mental; es el medio por el cual el sujeto conociente se expresa a sí mismo el objeto conocido. El nombre concepto pone en evidencia su origen; es el conociente mismo quien se lo forma, concibiéndolo dentro de sí; así se da relieve al aspecto subjetivo del término mental. El nombre idea, usado a menudo como sinónimo de concepto, significa propiamente imagen, y se refiere por lo tanto más bien al lado objetivo, como si nos recordara que nuestra palabra interior refleja algo que está fuera de nosotros. Concepto e idea son, pues, dos nombres de un mismo hecho o elemento psíquico; pero concepto expresa su lado subjetivo, e idea subraya el lado objetivo.
2. Conceptualismo e idealismo realista La orientación subjetiva del c. es bien visible en la corriente filosófica, que se presenta precisamente bajo el nombre de conceptualismo, y niega a nuestros conceptos universales cualquier correspondencia con las cosas. La orientación objetiva de la idea tuvo su más imponente manifestación en el idealismo realista de Platón, que dio a las ideas existencia real fuera del pensamiento, creando así un mundo trascendente en que se mueven las ideas sustancializadas, ejemplares perfectos de lo que existe en el mundo de la experiencia, condenado a ser siempre imperfecto. Las repercusiones éticas de ambas tendencias se adivinan fácilmente. El conceptualismo termina negando todo valor objetivo incluso a los principios prácticos, y así abre el camino al inmoralismo. En cambio, el idealismo puede estimularnos a la adecuación de nuestra conducta con el ejemplar trascendente de perfección frente al cual nos pone.
3. Acepción de ambos vocablos en las ciencias éticas En las ciencias éticas se ha venido afirmando recientemente un nuevo modo de entender la distinción entre c. e idea; decimos nuevo aunque en verdad tiene cierta analogía con el antiguo, ya que como en el platonismo la idea conserva como distintivo propio su carácter de perfección y de ejemplar. C. e idea se distinguen así por su relativa amplitud; el c. es mucho más extenso que la idea; el c. afecta cierta indiferencia y abre la puerta incluso a lo que la idea rechaza desdeñosamente. Así se dice que en el concepto de moral entran también los vicios, que son excluidos, como inmorales, del ámbito de la idea; igualmente se hace entrar en el c. de derecho también el llamado derecho injusto, que es la negación de la idea del derecho; se incluyen también en el concepto de religión todas las supersticiones, rechazadas del reino de la idea religiosa.
En una palabra: la idea expresa todas las exigencias del hecho ético, mientras que el concepto se limita a indicar algunos de sus caracteres formales; la idea tiene valor normativo, el concepto tiene sólo valor indicativo; la idea nos dice cuál debiera ser el mundo ético, el concepto nos transmite también sus imperfecciones, aberraciones y hasta negaciones. Mientras este nuevo modo de entender la distinción no llegue a confundir las cosas, sino que se limite a allanar algunas dificultades reduciéndolas a cuestión de terminología, no hay nada que objetar. Gra.
Bibliografía
C. Piat, L’idée , París, 1908 J. de Tonquédec, La critique de la connaissance , París, 1929
A. Guzzo, L’io e la ragione , Brescia, 1947, p. 310-318.