CARÁCTER
Índice interno:
1. Naturaleza ·
2. Formación del carácter ·
1. Naturaleza El c. del hombre es definido por muchos: la naturaleza moral del hombre individual. En esta definición se toma la palabra «naturaleza» en sentido impropio, de manera que la naturaleza moral indica un estado firme y estable de la voluntad. La firmeza y estabilidad se manifiestan en un conjunto de tendencias, en virtud de las cuales la voluntad reacciona de una manera constante en presencia de las mismas cosas, siempre buscando el bien o el mal, o al menos siempre buscando algunos bienes o algunos males o también ondulando, esto es, queriendo hoy un bien y mañana no queriéndolo. El c. puede ser fuerte o débil. En un sentido un poco diverso hablamos del c. para significar fuerza de voluntad. Entonces c. es lo mismo que c. fuerte. Un hombre de c. es un hombre que con gran fuerza de voluntad, y sin sufrir fácilmente el influjo de elementos externos, hace lo que él considera como un bien, un ideal, sea bajo todo aspecto, sea bajo un aspecto determinado (lo que él quiere realizar como fin o ideal suyo, aunque en sí no sea el bien).
Un hombre sin c., por el contrario, es un hombre que no tiene fuerza de voluntad, que se deja desviar por las contradicciones, dificultades, obstáculos externos o internos a su persona, pero externos siempre a su voluntad; p. ej., pereza, debilidad física, cansancio, enfermedad. El hombre de c. vence a los demás y vence en sí mismo lo que no es voluntad, sino pasión o debilidad física.
2. Formación del carácter El c. del hombre no es inmutable. En los jóvenes el c. puede y debe ser formado con el influjo benéfico de los educadores, entre los cuales tienen el primer lugar los padres. Formación, o sea educación del c., es formación o educación de la voluntad. Hacer que el joven adquiera una voluntad fuerte y dirigida al bien. El joven mismo ha de tomar parte en esta educación, obrando bajo la dirección de los educadores. Esta parte será más amplia y también diversa según las diferentes edades del niño y del joven. Es un error bastante difundido, especialmente en nuestros tiempos, el que los padres y los educadores en las escuelas e institutos de toda especie dan relativamente demasiado interés a la educación intelectual, mientras que descuidan la formación de la voluntad. Por esto hay tan pocos hombres de c. Para la determinación ulterior de la voz c. en oposición a constitución, personalidad, temperamento, v. Ciclotimia , Constitución , Personalidad . Ben.
Bibliografía
I. Guibert, Il carattere , Torino-Roma, 1941
I. Lindworsky, El poder de la voluntad , Bilbao, 1945
J. Torras y Bages, La formación del carácter , Barcelona, 1936 J.
A. Laburu, Anormalidades del carácter , Montevideo, 1941.