Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

AFASIA

Recursos

Índice interno:

1. Definición ·

2. Concepto y clasificación ·

3. Doctrinas modernas ·

4. Corolarios morales ·

1. Definición Es la pérdida parcial o total de la capacidad de comprender las palabras o de hablar, sin que esto dependa de una alteración de los órganos del oído o de la fonación (ya que en tal caso se trataría de sordera o cófosis, o de la mudez o afonía).

2. Concepto y clasificación Los autores clásicos distinguían dos grandes tipos de a. (además de otros intermedios que sería superfluo enumerar):

a) A. sensorial (o de comprensión), consistente en la pérdida parcial o total de la capacidad de comprender el significado de las palabras habladas, de suerte que el enfermo —que no tiene conciencia de su propia situación— viene a encontrarse en las condiciones de quien oye hablar una lengua desconocida. Esta afección parece depender de una lesión destructiva del «centro verbo-acústico de Wernicke» que en los dextrómanos se halla situado poco más o menos en la mitad posterior de la corteza temporal del hemisferio cerebral izquierdo. Un grado más o menos acentuado de «alexia» (incapacidad de leer), «agrafía» (incapacidad de escribir), «acalculia» (incapacidad de calcular), «amusia» (incapacidad de reconocer un motivo musical) acompaña siempre a la a. sensorial. En esta afección el lenguaje espontáneo es alterado además por «parafasias», esto es, sustituciones o deformaciones de las palabras.

b) A. motriz (o «de expresión»), consistente en la dificultad más o menos grave, o aun en la imposibilidad de hablar. El sujeto —con plena conciencia de su situación— cuando se irrita por su incapacidad o también cuando se halla excitado por otras causas emotivas, prorrumpe a veces en pocas palabras, blasfemias, insultos, etc. (siempre las mismas). Esta enfermedad parece depender de una lesión destructiva del área de Broca, situada —en los dextrómanos— en la porción postero-inferior de la corteza frontal del hemisferio izquierdo. La a. motriz no parece depender de déficits mnémicos; éstos, en cambio, se deben a una condición de decaimiento global de la memoria común a los desórdenes psicopatológicos. Psicológicamente la a. parece un desorden, más o menos amplio, de la memoria relativa a las palabras.

3. Doctrinas modernas Según P. Marie, la «anartria» es una afección rarísima, por la cual el sujeto no está en condiciones de hablar a causa de una lesión —en los dextrómanos— en la profundidad del hemisferio cerebral izquierdo. El enfermo, sin embargo, comprende perfectamente la palabra hablada o escrita y no presenta ningún desorden psíquico. En él el lenguaje interior está intacto y la lesión es puramente motriz (v. supra ), dependiente de la imposibilidad de actualizar las imágenes verbo-motrices, sin trastorno de la actividad psíquica. La a. verdadera y propia es una entidad mórbida constituida por la asociación de la a. motriz y de la a. sensorial, provocada por una lesión cerebral más vasta que la zona cortical de Wernicke o la de Broca y por lo tanto también de complicada significación funcional. Los especialistas han reconocido en todos los afásicos (exceptuados los anartricos puros) desórdenes psíquicos de orden deficitario, del pensamiento concreto, simbólico y categórico; en los casos más graves hacen imposible no sólo un pensamiento abstracto sino incluso el encajar correctamente las cosas en el espacio y el tiempo.

En la a. existe, pues, al parecer, un trastorno que además del lenguaje ataca la mayor parte de las operaciones mentales. Hay que notar además que en los afásicos los aspectos más evolucionados del lenguaje son siempre más vulnerados que los aspectos inferiores y automáticos, ya que las actividades más elevadas en la jerarquía integrativa poseen una organización más compleja y más frágil y son, por lo tanto, menos resistentes frente a los factores disolutivos del proceso afásico: lo cual se halla conforme con la ley general que regula la funcionalidad psíquica, por la cual los procesos mentales más elevados, las adquisiciones más recientes, etc., son siempre los primeros en sufrir los efectos de cualquier demolición.

4. Corolarios morales Teniendo en cuenta estas conquistas modernas de la psicopatología es conveniente y prudente considerar a los afásicos como más o menos disminuidos en su capacidad de entender y de querer, según sea su afección: con justa razón se les puede enumerar dentro de la categoría de los semirresponsables. Los anartricos, por el contrario, conservan íntegra su responsabilidad moral. Parece justo, pues, considerar que con frecuencia los afásicos son totalmente irresponsables de las groserías y aun de las blasfemias que profieren de un modo completamente automático en sus vanas tentativas de expresarse. Riz.

Bibliografía

U. Felletti, Riassunto delle lezioni di Clinica delle malattie nervose e mentali , Roma, 1948 G.
E. Morselli, Afasia e psicologia della forma , en Archivio di Psicologia , Neurologia, Psichiatria e Psicoterapia , 6 (1945), 101-110
A. Souques, Quelques cas d’anarthrie de Pierre Marie. Aperçu historique sur la localisation du langage , en Revue neurologique , 35 (1928), 319-356.