TETRAGRAMA
Indica el nombre con que se designa a Dios ordinariamente en la Biblia hebrea (ca. 6823 veces). Consta este nombre de cuatro letras IHWH y se lee Iahweh. Otros nombres indican la naturaleza de Dios (p. ej.: «el», «elohim»), éste, en cambio, designa la persona, y es su nombre incomunicable y santísimo. Los hebreos, después del destierro (s. V a. C.) evitaron, por reverencia, el pronunciarle, de tal modo que en tiempo de Cristo sólo le era lícito mencionarlo al Sumo Sacerdote durante la solemne ceremonia anual de la expiación.
Después de la destrucción del Templo de Jerusalén (70 p. C.), este sagrado nombre fue sustituido en la Biblia por el de «Adonai» (= mi Señor) y «Elohim» (= Dios). Las cuatro letras originales se conservaron, pero se les agregaron las vocales de los otros dos nombres, los cuales pronunciaba el lector sustituyendo las consonantes. En la Biblia se encontraba materialmente escrito «Iehowah» o «Iehowih», que se leía «Adonai» y «Elohim». Ignorando esta sustitución se comenzó a usar en el s. XIV el nombre de «Iehowah» (en castellano «Jehová»).
El Tetragrama fue revelado por Dios a Moisés como un nombre nuevo cuando le confió la misión de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto (Ex. 3, 13-16; 6, 3-8). El sentido lo encontramos en Ex. 3, 14-15: y Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Y añadió: «Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy, me ha enviado a vosotros». El nombre, de hecho, se deriva de la raíz hebrea HIH (= «haiah») o HWH (= «hawah»): y es la primera persona singular del tiempo impropiamente llamado imperfecto, que se diría preformativo, por su propiedad morfológica de estar formado de la raíz por medio de una letra preformante: I. De la proposición verbal «Soy el que soy» se pasó espontáneamente al nombre representado por la tercera persona: IaHWeH = «el que es», que indica al que es verdaderamente, a aquel cuya propiedad esencial es el ser (v. Esencia divina). Algunos autores derivan el nombre de la forma causativa de la raíz verbal con el sentido: «El que da el ser», es decir, «el Creador».
En todo el vasto dominio de las lenguas semíticas, a las cuales pertenece la hebrea, no hay ningún nombre de divinidad formado por el verbo y especialmente por un tiempo preformativo; todos tienen una formación nominal, en su mayor parte sustantiva. Esto demuestra que el Tetragrama no es un producto espontáneo de la religión popular ni ha sido inventado por los hombres; como dice la Biblia, este nombre ha sido revelado directamente por Dios.
Bibliografía
DBV, III, 1220-1244;
A. Vaccari, «Iahoe e i nomi divini nelle religioni semitiche», en 17 (1936), 1-10;
F. Ceuppens, , I, Turín, 1949, pp. 23-28;
A. Romeo, en (dirigido y editado por G. Ricciotti), Roma, 1950, pp. 322-34.