REVIVISCENCIA (de los méritos)
Las obras humanas con relación a la vida eterna se llaman muertas si se realizan en estado de pecado mortal; vivas, si en estado de gracia; mortificadas, si, habiendo sido hechas por quien estaba en gracia, perdieron después su eficacia de conducir al premio por una caída en pecado grave. La Escritura y los Padres afirman explícitamente que Dios, al restituir su amistad al pecador lo admite de nuevo al goce de los bienes que adquirió antes de abandonar la casa paterna. Es, pues, un hecho incontestable que los méritos recobran su eficacia en relación a la consecución del premio eterno. ¿Pero en qué medida? Aquí se dividen las opiniones de los Teólogos. Suárez afirma que se restituyen íntegramente, mientras que Sto. Tomás defiende que se recobra en proporción al fervor con que el penitente se convierte.
La primera opinión exalta la misericordia de Dios; la segunda, que a primera vista parece demasiado severa, está más en consonancia con los principios de la Teología y es más capaz de excitar el fervor en los penitentes. Para otros detalles sobre esta opinión de Sto. Tomás, v. el Padre Boyer, De paenitentia, Roma, 1942, p. 275-277.
Bibliografía
Sto. Tomás, , III, q. 89, a. 2;
R. Morino, , en «Gregorianum» (1932), 75-108;
F. Suárez, ;
L. Billot, , Roma, 1930, II, p. 116. * , t. III, Madrid, 1950.