PRESENCIA REAL EUCARÍSTICA (modo)
El modo de la presencia del cuerpo de Cristo considerado en sí mismo (modo absoluto) y en su relación con las especies sensibles (modo relativo) está ligado esencialmente a la transustanciación, la cual, efectuándose entre dos sustancias, con absoluta exclusión de los accidentes que permanecen invariados, tiene por término medio la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo; directamente, pues, o sea en virtud de las palabras de la consagración (vi verborum), bajo la especie del pan está solamente presente la sustancia del cuerpo de Cristo, y bajo las apariencias del vino solamente su sangre.
Pero como después de la Resurrección se hallan inseparablemente unidos en Cristo el cuerpo, la sangre, el alma y la Divinidad, por natural consecuencia (vi naturalis concomitantiae) bajo entrambas especies se halla presente Cristo íntegramente, como define el Conc. Trid. (DB, 885), con toda su cantidad, como corresponde a un cuerpo que goza de la plenitud de la vida sensitiva.
Pero estando presente directamente y per se la sustancia del cuerpo y de la sangre, la cantidad, que está allí solamente por consecuencia y per accidens, es forzada a existir al modo de la sustancia, haciéndose así presente per modum substantiae. En efecto, si la cantidad estuviese presente al modo natural habría de pesar, extenderse fuera de las medidas de la hostia, etc., cosas todas que contradicen a la experiencia, que viene a confirmar de esta manera la conclusión que se desprende lógicamente del dogma de la transustanciación.
Aunque este modo de presencia es misterioso, sin embargo el entendimiento humano no puede demostrar su repugnancia, porque ignora de hecho la naturaleza íntima de los dos extremos, de los que depende esta maravilla: la omnipotencia divina, que es inagotable, y la naturaleza de la sustancia corpórea, que se escapa tanto al ingenio del filósofo como a la mirada del hombre de ciencia, como se deduce de las múltiples conjeturas formuladas sobre la esencia de los cuerpos; la mente humana puede ser ayudada a vislumbrar la posibilidad de este misterio: en efecto, el Evangelio narra cómo el cuerpo glorioso de Cristo se apareció arrancado a las leyes de la gravedad y de la impenetrabilidad cuando caminó sobre las aguas y cuando entró en el Cenáculo estando cerradas las puertas.
Además, estando presente el cuerpo de Cristo con su cantidad a la manera de la sustancia (la cual, como el alma, está toda en todo el cuerpo y toda en cada una de sus partes), síguese que el cuerpo de Cristo está presente por entero en toda la Hostia y por entero en cada uno de sus fragmentos, tanto después (como define el Conc. Trid., DB, 885) como antes de la fracción de la misma; aunque de aquí no se ha de deducir que antes de la fracción esté presente infinitas veces, porque el número depende de la división de la cantidad, por lo que mientras la cantidad permanezca indivisa, la sustancia de una cosa estará presente una sola vez bajo sus dimensiones.
La sustancia del cuerpo de Cristo, a su vez, está presente de una manera singular, porque excluye todos los medios de presencia realizables en la naturaleza. De hecho no está presente por contacto cuantitativo, porque si bien tiene todas sus dimensiones, no dice relación por medio de ellas a la especie del pan, ni por contacto formativo o virtual, como son presentes en un cuerpo el alma y el ángel, porque el cuerpo de Cristo no influye sobre las especies eucarísticas, ni como causa formal, ni como causa eficiente, ni por ubicuidad, que es propia de Dios, porque la virtud intrínseca del cuerpo del Señor es limitada y, por lo tanto, no puede alcanzar a todos los seres conteniéndolos en su potencia.
Está presente por la simple y misteriosa relación de continencia que por la transustanciación adquieren las especies respecto del mismo cuerpo, por lo que multiplicadas estas relaciones se multiplica la presencia del mismo. Este modo de presencia misterioso y al mismo tiempo glorioso reservado al cuerpo de Jesús se llama, con un término técnico sancionado por el Conc. Trid. (DB, 874), «sacramental».
Bibliografía
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