JUAN DAMASCENO (San)
Doctor de la Iglesia, n. en Damasco en la segunda mitad del s. VII; m. en San Sabas, junto a Jerusalén, el 749. Descendiente de la noble y rica familia Mansur, desempeñó cargos honoríficos al comienzo de la dominación islámica. Habiéndose retirado a la vida monástica en la laura de San Sabas, gozó del favor de Juan, Patriarca de Jerusalén († 735), y de gran estima por sus escritos, su elocuencia y sus virtudes.
Más que por sus numerosas obras polémicas (contra los Nestorianos, los Monofisitas, los Monotelitas y los Paulicianos), S. Juan Damasceno es célebre por su De fide orthodoxa (PL, 94), síntesis de la teología dogmática; su De oratione de sanctis imaginibus, y sus tres Homiliae in Dormitionem B. M. V. (pronunciadas en la Basílica del sepulcro de la Virgen hacia el año 740).
Defensor intrépido del culto de las sagradas imágenes con argumentos que se han hecho tradicionales, paladín entusiasta del dogma de la Asunción corporal de la Sma. Virgen al cielo, que demostró con las razones más profundas recogidas por la Liturgia, el Damasceno, insigne expositor de todos los artículos de la fe, sobresale principalmente en la exposición de los tres grandes misterios de la Trinidad, la Encarnación y la Eucaristía.
El De fide orthodoxa, traducido al latín por Burgundión de Pisa por orden de Eugenio III, fue conocido por Pedro Lombardo hacia 1151: a partir de este momento entró en la teología Occidental y fue muy apreciado por los grandes doctores escolásticos (sobre todo Sto. Tomás) por su doctrina cristológica.
El Damasceno, si no por su originalidad, fue por la claridad de su doctrina y por la fidelidad a la rica tradición de los Padres griegos el anillo de unión de la teología Oriental con la Occidental.
Bibliografía
V. Ermoni, , París, 190 ss.;
M. Jugie, «Jean Damascène (Saint)», en DTC;
C. Chevalier, , Roma, 1936;
M. Gordillo, «Giovanni Damasceno, Santo», en EC.