FILIOQUE
Es el término que emplea la Iglesia católica en el Credo: Qui (Spiritus) ex Patre Filioque procedit, para significar que el Espíritu Santo tiene su origen juntamente del Padre y del Hijo.
En el símbolo Niceno-Constantinopolitano no existía el Filioque, pero en el s. VI comienza a ser incluido en España; más tarde, en tiempos de Carlomagno, en Francia; después en Alemania, en Italia y finalmente en Roma (s. XI). Una de las más antiguas acusaciones de la iglesia griega cismática contra la Iglesia Romana es la inserción del Filioque en el símbolo y la consiguiente corrupción de la doctrina tradicional.
A esto se responde: 1) El Magisterio de la Iglesia no puede cambiar el símbolo, pero puede para completarlo añadir alguna frase o incluso alguna verdad de fe, como p. ej. la de la Eucaristía. 2) La adición del Filioque es legítima, ya que la Sda. Escritura afirma que el Espíritu Santo es enviado del Hijo (Jo. 16, 16), recibirá del Hijo (id. 16, 14) y es Espíritu de Cristo (Rom. 8, 9). Expresiones que no se comprenden, si no se admite la procesión del Espíritu no sólo del Padre, sino también del Hijo.
En cuanto a la Tradición es de notar que los griegos están de acuerdo con los latinos en afirmar que el Espíritu Santo deriva del Padre y del Hijo, a veces hasta en las palabras (cfr. Efrén, Epifanio y otros). Pero también es cierto que mientras los latinos usan más frecuentemente la fórmula a Patre et a Filio, los griegos en general prefieren la fórmula a Patre per Filium. Pero es evidente que las dos fórmulas vienen a expresar sustancialmente la misma cosa.
Por lo tanto, los griegos cismáticos no tienen razón en reprochar esta inclusión a la Iglesia Romana por ser completamente legítima.
Bibliografía
Sto. Tomás, , I, q. 36, aa. 2-4;
Hugon, , París, 1930, p. 213 ss.;
M. Jugie, , «Lateranum», Roma, 1936.