ESPÍRITU SANTO
Es el nombre propio de la tercera Persona de la Sma. Trinidad. La elección de esta palabra viene sugerida por la idea del impulso propio del amor, según el cual procede el Espíritu. En el sentido de inmaterial el término espíritu se atribuye también a las demás personas de la Sma. Trinidad. Además, al Espíritu Santo se le da el nombre de Amor. En realidad, el amor es el movimiento o tendencia de la voluntad hacia el bien: pero al Espíritu Santo se le atribuye en sentido terminativo y concreto, en cuanto que Él es el término de la volición divina.
Desde la época de los Santos Padres (S. Agustín) se viene discutiendo sobre la índole de la segunda Procesión, psicológicamente más oscura que la primera. En especial los escolásticos han estudiado la cuestión del principio formal de las dos Procesiones. En cuanto al Espíritu Santo hay dos opiniones: a) procede del amor mutuo del Padre y del Hijo, como de su principio formal quo (escuela de S. Víctor); b) procede del amor divino esencial (común a las tres Personas). Sto. Tomás discurre agudamente: el principio formal quo remoto es el amor esencial, el próximo es el amor personal mutuo del Padre y del Hijo; el principio formal quod son las Personas, de que procede el Espíritu.
Finalmente se llama al Espíritu Santo Don, porque la índole del amor consiste en donarse. La liturgia (cfr. «Veni Creator Spiritus») da otros varios nombres al Espíritu Santo: «Dedo de la diestra del Padre», «Fuente viva», «Fuego», «Caridad», «Unción», «Paráclito», etc.
Bibliografía
Sto. Tomás, , I, qq. 30-38;
E. Hugon, , París, 1930, p. 213 ss.;
Seipyt, , Leopoli, 1926;
Penido, , en «Éphémér. Théol. Lovanienses», 1937 (Febr.);
Labauche, , París, 1950. * , Madrid, 1952.