DIASPORA
(gr. διασπορά): Significa dispersión y designa la comunidad de los hebreos, que se hallaban fuera de Palestina.
Las dispersiones hebraicas más antiguas datan de la caída del reino de Israel, en 722 a. C., y del reino de Judá, en 598 a. C., cuando los Asirios y Babilonios, para desarraigar toda posible revuelta, trasladaron la parte mejor del pueblo a otras regiones lejanas. Como consecuencia y también por razones comerciales, los hebreos se dispersaron por todo el mundo, movidos de su instinto nómada, favorecido por la maravillosa red de comunicaciones de la antigüedad. Los centros de donde irradió la diáspora fueron Jerusalén, Babilonia y Alejandría de Egipto, para los países mediterráneos, y Antioquía de Siria, para el Asia Menor. Desde el siglo I a. C. fue Roma el centro principal, desde donde los judíos invadieron el occidente.
Las comunidades de la diáspora se hallaban sólidamente organizadas y ofrecieron un magnífico punto de apoyo para la penetración del cristianismo en el mundo greco-romano.
Bibliografía
Vandervorst, «Dispersión», en DBVS, II, 432-45;
EC, II, col. 1955-57;
Ricciotti, , Barcelona, 1947.