Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

CAUSA-CAUSALIDAD

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Se define la causa en la Filosofía aristotélico-tomista: «principio que infunde por sí mismo el ser en otro». Es, pues, una fuerza realizadora.

Se distinguen: 1) causa eficiente, en que se verifica plenamente la definición dada; 2) causa final («id propter quod»), que es el motivo de la acción eficiente; 3) causa formal («id per quod»), que se une a la materia para determinarla específicamente en la línea sustancial (p. ej., el alma, forma sustancial del cuerpo) o en la línea accidental (p. ej., la forma de la estatua); 4) causa material («id ex quo»), que concurre intrínsecamente junto con la forma a la constitución de un cuerpo determinado. La causa ejemplar («id secundum quod») se reduce a una causa formal extrínseca. El juego de las causas es evidente en el mundo; pero el fenomenista inglés David Hume negó la causalidad; Kant la redujo a una categoría subjetiva del espíritu. Para la Filosofía cristiana el principio de causalidad («todo efecto tiene su causa»): 1.º, tiene valor ontológico, es decir, existe realmente en las cosas; 2.º, es tan evidente que se resuelve fácilmente en los primeros principios de nuestra mente (princ. de identidad y de contradicción). Dado un ente que tenga caracteres de efecto (participado, contingente), el entendimiento ve allí implícita la exigencia de una causa. Toda nuestra Teodicea descansa sobre el principio de causalidad.

Otras divisiones: a) causa principal, que influye por sí misma en el efecto; b) causa instrumental, que influye dependiente de la causa principal; c) unívoca, que produce un efecto igual a sí misma (un caballo engendra otro caballo); d) equívoca, que produce un efecto diverso de sí misma (el sol causa de la planta); e) analógica, que produce un efecto semejante de alguna manera a sí (v. Analogía).

Bibliografía

Garrigou-Lagrange, , París, 1930, p. 179 ss.;
C. Fabro, , en «Riv. di Filosofia neo-scolastica», 1936;
P. Parente, , en «Acta Pont. Acad. Rom. S. Thomae», Romae, 1941;
, vol. III, col. 1183 ss.

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