CANONIZACIÓN
Es la sentencia solemne con que el Papa declara que un Beato goza actualmente de la gloria celestial e impone su culto a toda la Iglesia. En este juicio, según la doctrina más común, el Papa es infalible. Mientras que la Beatificación (v. esta palabra) es una sentencia preliminar, no infalible y solamente permisiva del culto, la canonización es un juicio definitivo, infalible, preceptivo del culto. Por este acto pontificio: 1) Se les debe a los santos el «culto de dulía»; 2) Su imagen debe ser circundada de la aureola; 3) Sus reliquias pueden ser expuestas a la veneración; 4) Puede celebrarse la Misa y el Oficio en su honor; 5) Puede dedicarse un día de fiesta a su memoria, etc.
Aunque la Iglesia intervino desde el principio para regular el culto de los mártires y de los confesores y fue estableciendo las normas, elaboradas y codificadas lentamente (v. Beatificación), sin embargo solamente bajo Urbano VIII se llegó a una distinción neta entre la beatificación y la canonización, y se reservaron una y otra a la Sede Apostólica.
Bibliografía
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G. Löw, «Canonizzazione nella storia», en (importante por su amplitud y erudición).