CONCORDANCIAS bíblicas
Son colecciones de las voces (concordancias verbales) o de las ideas (concordancias reales) de la Biblia colocadas por orden alfabético con la referencia de los lugares precisos en donde están contenidos. Las concordancias verbales permiten averiguar en qué pasajes está empleado un término, para poder aquilatar su sentido, y también hallar fácilmente un fragmento cuyo emplazamiento se desconoce. Las concordancias reales ofrecen los diferentes pasajes que se refieren a una misma idea, a un episodio, etc.; lo que resulta no menos precioso para el exegeta. Las primeras concordancias verbales tuvieron su origen en el s. XIII sobre el texto de la Vulgata, y se debieron al dominico Hugo de San Caro y a Hugo de San Víctor. La primera fue revisada e impresa en Estrasburgo en 1475, pero la segunda, revisada e impresa en Amberes, no lo fue hasta 1606. Otras concordancias verbales latinas son las de Roberto Etienne (París 1555), las del jesuíta Gaspar de Zamora (Roma 1627) y de los Benedictinos de Wessobrunn (Augsburgo 1751), que siguieron a la publicación de la Vulgata sixtoclementina; la de F. P. Dutripon (París 1838; 8.ª ed. 1880); Ia de M.
Bechis (Turín 1887 s.); la manual de De Raze-E. de Lachaud-J. B. Flandrin (París-Lyon 1891; 21.ª ed. París 1939), y finalmente la de los jesuítas E. Peultier-L. Etienne-L. Gantois (París 1897; 2.ª ed. 1939). Entre los compiladores de concordancias hebraicas merecen ser mencionados: Isaac Nathan (1437-45), judío provenzal; el capuchino abrúcense Mario Galasio (Roma 1632); el protestante Buxtorf senior (Basilea 1632); el hebreo S. Mandelkern (Leipzig 1896-1900; 2.ª ed., Berlín 1925, la mejor; ed. menor, Leipzig 1900). Entre las concordancias griegas del A. T. es excelente la de los anglicanos E. Hatch-H. A. Redpath (Oxford 1892-97; suplem. ibid. 1900- 1906) y para el N. T. las completas de C. H. Bruder (Leipzig 1842) y de W. Moulton-A, S. Geden (Edimburgo 1897: 3.ª ed. 1920) y la manual de O. Schmoller (Gütersloh 1869; 6.ª ed. Stuttgart 1931). La primera concordancia real fue compilada por San Antonio de Padua, con miras oratorias exclusivamente (impresa en 1624). Además del Thesaurus bibíicus, siempre de actualidad, de Ph. Merz (Augsburgo 1933 y reedición), son dignas de mención 119Alas concordancias más científicas de G. Allot (Amberes 1577), de A. Calmet (París 1722), de G. Vespasiano (Venecia 1858) y la de M.
Hagen, Realia bíblica (París 1944). [A. R.) [A. R.]
Bibliografía
E. Mangenot, en DBs, II, col. 892-907. A. Vaccari, Quae sit optima Vulgatae latinae concordantia, en VD, 4 (1924) 245-50. A. Kleinhans, en Bíblica, 5 (1924) 39-48. Id., De conc. bibl. S. Antonio, aliisque Fr. Minóribus sec. XIII attributis, en Antonianum, 6 (1931) 273-326.