Diccionario Bíblico

Giacomo Danesi

AMENOFIS III-IV

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Soberanos de Egipto (1413-1358). El primero fué hijo de Tutmosís IV y de una princesa de Mitanni , y sucedió a su padre cuando sólo contaba unos doce años. Fué un soberano entregado por entero a obras de paz. Algunas inscripciones recuerdan su primera caza y una expedición militar dirigida por él a los diecisiete años de edad contra unas tribus rebeldes. La capital del reino en aquella época era la ciudad de Tebas, consagrada al dios Amón. Tuvo también entonces un gran desarrollo la ciudad de Menfis. Descúbrense asimismo en las excavaciones labores artísticas de gran importancia, con el lujo característico de esta época, que aparecen en casas señoriales y sobre todo en los templos, entre los que figura el de Luxor. Se comprueba, no obstante, una grave situación que fermentó en este tiempo. El imperio 27Begipcio se veía amenazado en el exterior por el poderío creciente de los jeteos, en tanto que en el interior las disensiones religiosas fomentaban serias revueltas.

El clero rígido y nacionalista del dios terrible de Tebas, Amón, bajo cuya influencia estaba el rey, forcejeaba contra la religión del dios Sol (conocido con el nombre de Atón), que era la que profesaban en Heliopolis y que era una religión más tolerante y más contemporizante con la situación del imperio, por lo que muy presto se captó la simpatía de muchos cortesanos y de la misma reina. El fuerte quebranto creado por las dos corrientes religiosas alcanzó la fase más aguda bajo Amenofis IV. Amenofis III desapareció de la escena política y murió después de haber mandado llevar por dos veces la milagrosa estatua de Istar de Nínive. El sucesor de éste fué su hijo Amenofis IV (1377-1358), célebre por la reforma religiosa que intentó. Fué educado en la religión de su madre, y enemigo declarado del dios Amón, a cuyo clero hostigó así como al culto que seguían su mujer Nefertiti y su corte. Llegando hasta el fanatismo en su culto a Atón, cambió su propio nombre por el de Ekhnaton («Amado de Atón»), abandonó Tebas, consagrada a Amón, e hizo construir en la zona de El-Amarna una nueva ciudad, Akhetaton («Horizonte de Atón»).

Doctrinalmente el nuevo culto fué muy superior a las religiones paganas contemporáneas: fuera de que tenía una clara idea del monoteísmo, predicaba bondad y amor para todos. Mas la despiadada lucha contra el dios Amón acarreó al rey muchos enemigos que a la muerte del soberano lucharon hasta el completo desquite. Políticamente el reinado de Amenofis IV fué desastroso: el imperio egipcio sufrió pérdidas en Asia, como resultado de los hábiles manejos de los jeteos para sacar partido de las conocidas cuadrillas de habiru. Las vicisitudes de la lucha nos son conocidas a través de los documentos de El-Amarna (v.). A Amenofis IV le sucedió su segundo yerno Tutankhaton (1358-1349), que, a consecuencia del triunfo del culto de Amón, cambió el nombre en Tutankhamon. [G. D.]

Bibliografía

A. Weigall, Histoire de l’Égypte Ancienne , París 1949, pp. 126-54. S. Moscati, L’Oriente Antico , Milano 1952, pp. 43-50, con abundante bibliografía.

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