Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

SIBILAS

Recursos

Las S. son vírgenes paganas a las que —según algunos Padres—, en premio a su virginidad, se les habría concedido el carisma de la profecía. Se dice que estas vírgenes-S. (cuyo número oscila entre 10 y 12) dirigieron, con preferencia, su mirada profética hacia la Virgen-Madre de Dios. Sobresale entre las S. la Tiburtina, de la cual dice la leyenda que mostró al emperador Augusto la Virgen-Madre toda revestida de luz semejante a la del sol. En el lugar de la visión el emperador hizo levantar un altar: el «Ara coeli», sobre el Capitolio. Esta leyenda fue reproducida numerosas veces por el arte teatral y, más aún, por el arte figurativo (Cf. Vloberg, La Vierge et l’Enfant dans l’art français, París 1951, pp. 285 ss.). Pedro Cavallini (1269-1344), en un fresco, hoy destruido, de la iglesia de Ara coeli en el Capitolio, «pintó en la bóveda de la tribuna mayor a Nuestra Señora con el hijito en los brazos, circundada de luz solar, y abajo a Octaviano emperador, al cual la sibila Tiburtina muestra a Jesucristo, que él adora» (Cf. Casimiro Romano, Memorie istoriche della chiesa e convento in Aracoeli di Roma, 1730, p. 35). En una miniatura del s.

VIII del Archivo de la catedral de Toledo se lee: «S. vidit Virginem cum puero in circulo iuxta solem.» En la parte alta, a la derecha, se ve un gran sol, con cara humana; frente al sol, a la izquierda, en un círculo, a Nuestra Señora con el Niño en el brazo. Debajo se ven, sentados, a la S. (en actitud de indicar, con la derecha, la aparición) y al emperador Augusto (con la corona en la cabeza y con el cetro en la izquierda). Entre los dos hay un cartel con la inscripción: «Iste maior te est; ipsum adora.» Han reproducido también dicha leyenda Juan Van Eyck, Rugger Van der Weyden, Mazzola-Bedoli, Antonio Carón, etc.