«INGRAVESCENTIBUS MALIS»
Encíclica de León XIII sobre el S. Rosario, en fecha de 8 de septiembre de 1894. He aquí el esquema: I. Exordio: la persistencia de los motivos, en parte agravados, que movieron al Pontífice a invitar a los fieles a recurrir a la Reina del Rosario le fuerzan a renovar la invitación, en otro tiempo tan favorablemente acogida. II. Tema: la excelencia del Rosario, considerado bajo un doble aspecto, esto es, como fuerza suavisima: a) para inspirax confianza en quien ora; b) para mover a la Virgen a socorrernos y consolarnos. III. El Rosario, fuerza suavisima para inspirar confianza en quien ora: porque la súplica que nosotros hacemos a María se basa en el oficio de «Medianera de gracia» que Ella ejerce continuamente ante Dios. Quizds en ningrin otro género de oración aparece mejor este oficio que en el S.
Rosario, o sea: a) en los misterios gozosos (consentimiento en la encamación, santificación del Bautista, adoración de los pastores y de los magos, presentación en el templo, hallazgo); b) en los misterios dolorosos, puesto que estuvo siempre unióa al Hijo en la «dolorosa expiación» de nuestros pecados; c) en los misterios gloriosos, en todos los cuales resplandece el designio de Dios para con nosotrosB, designio que estimula nuestra confianza en María; d) en las oraciones vocales del Rosario (Pater y Ave). IV. El Rosario, fuerza suavisima para mover a la Virgen a socorrernos: a) por el agrado que experimenta María en sentirse invocada con la misma oración que nos enseñó su divino Hijo; b) por la naturaleza misma del Rosario, que, con la representación de los diversos misterios, nos ayuda a orar bien, a tencr la mente recogida; c) por la expresión de gratitud contenida en recapacitar con la mente en estos sus misterios. V. Conclusión: exhortación a redoblar el empeno en invocar a María con el Rosario, mientras la impiedad redobla los esfuerzos para irritar la justicia divina.