HILDEBERTO DE LAVARDIN
Después de haber sido, con toda probabilidad, monje de Cluny en 1096, fue obispo de Le Mans. Se le desterró tres años después a Inglaterra por motivos políticos, y en 1125 fue trasladado a la sede arzobispal de Tours. Formó parte de los más notables representantes del humanismo francés en el s. xii. En 1100-1101 visitó dos veces a Roma y compuso las «Elegías a Roma» (v. «Italia Cattolica», a. 1950, n. 2). Dejó, entre otras cosas, un delicioso himno a María (v. Bat- telli, G., Uinno alia Vergine di Hildeberío di Lavardin, en «Cittá di Vita», 6 [1951] pp. 292-294). Una de las estrofas dice: «Supplicibus — famuli precibus — digneris adesse» (1. c., p. 294). Se han atribuido erróneamente a H. de L. los discursos editados por Beaugendre en 1708 y reproducidos por Migne (PL 171, 343a-946c): v. Laurentin-Table, pp. 149-150.