ABERCIO (Epitafio de)
Se remonta al siglo II y fue compuesto en griego por A., obispo de Hierápolis, en Frigia, para su tumba. Según De Rossi, se trata de lo más importante, de la «reina» de la epigrafía cristiana. El cipo marmóreo sobre el que está grabado el epitafio fue descubierto en 1882 por Ramsay en Hierápolis; fue donado a León XIII en 1888, y hoy se encuentra en el Museo de Arqueología Sagrada de Letrán. Consta de 22 versos hexámetros. Dice, entre otras cosas: «...la fe, por tanto, me guiaba. Ella (la fe) doquiera me encontrara me daba como alimento un pez proveniente de una grandísima y purísima fuente, pescado (o cogido) por una virgen pura... Ella (la fe o la Iglesia) lo daba a comer todos los días...». Aquella «virgen pura» que pesca el «pez» (el conocido símbolo de la Eucaristía) es la fe, o la Iglesia, o, según otros, María Santísima. Pero aquella «fuente purísima» de la que el pez (Cristo) procede y es pescado, no puede ser otra que María. En el epitafio de A. se encuentra, pues, uno de los más antiguos testimonios en favor de María, y es el primero que alude a la relación fundamental entre la Virgen y la Eucaristía.
Bibliografía
De Rossi, Inscriptiones Christianae, II, Romae 1888, p. XII ss.
Reinach, S., en «Revue critique», a. 1896, p. 447. Leclercq, en DACL, I, 1 (1924), col. 66-87. Ferrua, Nuove osservazioni sull’epitaffio di Abercio, en «Riv. Arch. Crist.», 20 (1943), pp. 179-205.
Grill, S., Aberkiosinschrift, en «Lex-Marien», I, col. 21-23.