LUGARES TEOLÓGICOS
Expresión que se ha hecho clásica después de la obra de Melchor Cano, O. P., m. en 1560, De locis theologicis, que se yergue en el camino de la teología como una piedra miliaria, término de un largo recorrido y partida de una nueva vía seguida fielmente por los que vinieron tras de él. Según la definición de Cano, haciéndose eco de conceptos familiares a Aristóteles (τόποι), a Cicerón (sedes et domicilia), a Rodolfo Agrícola, pero hábilmente adaptados a la especial índole de la teología, los lugares teológicos son «tamquam domicilia omnium argumentorum theologicorum, quibus theologi omnes suas argumentationes sive ad confirmandum sive ad refellendum inveniunt» (De locis theologicis, lib. 1, c. 3).
Dado que la Teología se funda en verdades reveladas, contenidas en la Escritura y en la Tradición, cuya interpretación ha sido confiada al vivo Magisterio de la Iglesia (v. esta palabra), el cual a su vez se manifiesta a través de las definiciones de los Concilios, las decisiones de los Papas, la enseñanza común de los Padres y de los Teólogos. Cano distinguió siete lugares teológicos propios: Escritura, Tradición, Magisterio de la Iglesia, Concilios, Decisiones de los Papas, Santos Padres, Teólogos. A estos siete añadió otros tres como impropios y anejos: la razón humana, la Filosofía y la Historia.
Esquemáticamente:
- Escritura.
- Tradición.
- Iglesia.
- Concilios.
- Papas.
- Padres.
- Teólogos.
- Razón humana.
- Filosofía.
- Historia.
Bibliografía
M. Canus, , ed. T. Cucchi, Roma, 1900;
A. Lang, , München, 1925;
A. Stolz, , Friburgo de Br., 1941, p. 99-101;
A. Gardeil, «Lieux théologiques», en DTC.