Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

ICONOCLASTAS

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(gr. εἰκών = imagen, y κλάω = rompo): Adversarios de las imágenes, que en el s. VIII, capitaneados por León III, Emperador de Oriente, hicieron una guerra despiadada a las imágenes sagradas, prohibiendo su uso y culto. Algunos de ellos se oponían solamente a su culto (Iconómacos).

Políticamente no está claro el motivo que tuvo León III para emprender esta lucha, que además de perturbar la conciencia de los fieles, destruyó muchos tesoros de arte; piensan algunos que el Emperador quiso de esta manera favorecer a judíos y musulmanes, que en gran número militaban en su ejército; opinan otros que personalmente estaba convencido de la ortodoxia de su animadversión. Teológicamente la Iconoclastia es una consecuencia del Monofisismo (v. esta pal.): en efecto, los Monofisitas, admitiendo la transformación de la humanidad de Cristo en la divinidad, habían de reprobar lógicamente la representación iconográfica del Salvador bajo forma simplemente humana.

El Papa Gregorio II resistió enérgicamente a la persecución imperial; su sucesor, Gregorio III, condenó, en un Concilio celebrado en Roma (731), la nueva herejía, defendiendo, en nombre de la Tradición, el uso y culto de las imágenes. León armó una flota que fue enviada contra Ravena, adicta al Papa, pero la flota fue destruida por una tempestad. El sucesor de León III, Constantino V Coprónimo, acentuó la persecución, haciendo muchos mártires; reunió un Concilio en Hieria (753), que condenó a los defensores del culto de las imágenes, entre los cuales estaba S. Juan Damasceno. En 787, bajo los auspicios de la emperatriz Irene, se celebró un Concilio Ecuménico, el II Niceno, en el cual fue solemnemente condenada la herejía y reivindicada la ortodoxia del uso y del culto de las imágenes sagradas.

Bibliografía

L. Bréhier, , París, 1904;
J. Tixeront, , París, 1928;
P. Paschini, , Turín, 1931;
«Iconoclasme», en DTC. * García Villoslada, , t. II, Madrid, 1953.

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