Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

EXISTENCIALISMO

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Corriente filosófica iniciada el siglo pasado por el danés Sören Kierkegaard († 1855) y desarrollada recientemente por diversos pensadores (Heidegger, Jaspers, Marcel, Abbagnano) con variedad de tono y colorido. El existencialismo nació como una reacción frente al idealismo hegeliano, y hoy se presenta, en general, como una antítesis del abstractismo y del trascendentalismo y como una adhesión a la existencia concreta del hombre en singular.

El problema fundamental del existencialismo es la existencia. Hay en el hombre una existencia superficial, pública, colectiva, esclavizada a las exigencias tiránicas de la turba, de la sociedad; pero hay en él una existencia más profunda, más propia y subjetiva, más libre: existencia auténtica, que no existe, sino que se hace, que no es estática, sino dinámica y que constituye nuestra inconfundible personalidad. Descendiendo a las profundidades de su espíritu el hombre descubre esta su existencia auténtica en trágico contraste con la existencia superficial y entonces se siente presa de la angustia.

La angustia viene determinada por la conciencia de la finitud propia, del sentido de la culpa, del deseo de emanciparse de la muchedumbre, para ser verdaderamente uno mismo. Descubrirse en esta existencia auténtica es conocer la propia posibilidad y lanzarse a un futuro de conquistas: pero en el horizonte de estas aspiraciones se perfila el espectro de la muerte como una barrera inexorable, que aumenta la desazón del espíritu. De esta manera, existir auténticamente equivale a vivir con el pensamiento de la muerte.

Para Kierkegaard, protestante, el trágico descubrimiento de esta verdadera existencia se resuelve en una apelación a lo sobrenatural, más aún, sencillamente al cristianismo; pero los demás existencialistas han eliminado este motivo religioso para quedarse en la problematicidad de la vida y del pensamiento sin preocuparse de soluciones definitivas. Desde el punto de vista filosófico el existencialismo quisiera ser realista y se afirma como tal, incluso con tendencia tomística en Marcel; pero en los demás queda trabado en una posición kantiana intermedia entre el realismo y el idealismo.

El tinte pesimista, la tendencia a afirmar la irracionalidad de la vida, la actitud agnóstica frente a Dios y al mundo sobrenatural, hacen del existencialismo un sistema que el cristiano no puede aceptar sin graves reservas. El Papa Pío XII en su Encíclica Humani generis lo reprueba, en cuanto niega el mundo de las esencias, de los principios universales, haciendo así imposible la metafísica, que es la base de la religión y de la Teología. El existencialismo de izquierda (Heidegger, Jaspers) ha desembocado en el ateísmo y en el nihilismo con Sartre. Pero se ha de reconocer que el existencialismo con sus motivos realistas ha deshecho el encanto de los sueños de orgullo del idealismo y ha reavivado el problema de la vida individual, estimulando las conciencias a buscarle una solución adecuada.

Bibliografía

C. Fabro, , Milán, 1934;
, edit. por Folloux, Roma, Studium, 1943;
A. Lombardi, , en «Civiltà Cattolica», 1 En. 1944;
V. M. Kuiper, , en «Acta Pont. Rom. S. Thomae Aq.», vol. IX, pp. 99-123.

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