Diccionario de Teología Dogmática

Antonio Piolanti (A. P.)

ANATEMA

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(gr. ἀνάθεμα): Significaba en sentido propio una cosa ofrecida a Dios, ex-voto suspendido en los templos, de ἀνατίθημι = pongo sobre, suspendo (cfr. Judit 16, 19; 2 Mac. 9, 16; Lc. 21, 5). Pero en la versión de los Setenta la palabra «anatema» traduce generalmente el vocablo חרם, que indicaba una cosa o persona destinada por Dios o para Dios a la destrucción. En el N. T. conserva su significado hebreo variado ligeramente: cosa o persona herida por la maldición de Dios y destinada a la ruina (cfr. 1 Cor. 12, 3; 16, 22; Rom. 9, 3; Gal. 1, 8-9).

En el lenguaje eclesiástico aparece por primera vez en el Conc. de Elvira (305) con un significado impreciso todavía. Más tarde, en los cánones de Laodicea y Calcedonia, el anatema añade a la excomunión la idea de una especial maldición, que agrava la pena de la separación de la Iglesia. En las Decretales, el anatema corresponde a la excomunión mayor fulminada de una manera más solemne.

En la disciplina actual no es más que la excomunión infligida con las solemnidades exteriores contenidas en el Pontifical Romano (cfr. Cán. 2257, § 2). Se llama también Anatema en la disciplina vigente a la excomunión en que incurren «ipso facto» los que niegan una verdad solemnemente definida, como se desprende principalmente de los cánones dogmáticos de los Conc. Trid. y Vat.; «Si quis negaverit... anathema sit», es decir, sea excomulgado.

Bibliografía

Vacant, «Anathème», en DTC.

A. Amanieu, «Anathème», en DDC.

«Anatema», en EE.

B. Mariani, E. José, «Anatema», en EC.

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