Diccionario de Teología Dogmática

Prólogo a la tercera edición italiana

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Cuando en 1943 vió la luz por vez primera este Diccionario, no pude imaginarme que había de tener una aceptación tal que dos años más tarde me viera obligado a presentar una segunda edición, y hoy la tercera. La razón de este éxito habrá que buscarla, tal vez, en este dinámico clima moderno, contrario a los estudios amplios y profundos y propicio a las síntesis, a los esquemas, a las Enciclopedias; tal vez haya también en él un motivo de utilidad práctica; pero, considerados los juicios y felicitaciones que me han llegado de diversas categorías de lectores, me atrevo a pensar sin vanidad que este libro tiene algún valor intrínseco, independientemente de las razones de simple contingencia.

En realidad, tanto yo como mis colegas creemos no haber hecho un trabajo de diletantes: nos lo impide nuestro «habitus mentis», fruto de un largo magisterio. Nuestra obra, por modesta que ella sea, se mantiene en una línea científica; y si alguno tratase de contradecirlo por razón de su concisión, sencillez y sobriedad, le recordaremos que el valor científico de un escrito no se calibra ni por la amplitud ni por la complicación, ni mucho menos, a despecho del hermetismo hoy en moda, por el desdeñoso tecnicismo de concepto y expresión. Transcribir en lenguaje inteligible para toda persona de cierta cultura el contenido elevado y a menudo trascendente de la Filosofía y de la Teología católica ha sido para nosotros una tarea más laboriosa y delicada, aun desde el punto de vista científico, que el de una compilación destinada a las escuelas o a los sectores de cultura específica. Y tal vez sea éste también el mérito fundamental de nuestro Diccionario.

De todos modos, esta tercera edición italiana y una edición inglesa favorablemente acogida en América, dicen por lo menos que la obra responde bastante bien a las sanas exigencias del espíritu moderno, tanto dentro como fuera del ámbito estrictamente eclesiástico. Y éste es un premio consolador para quien trabaja, como nosotros, principalmente por el bien de las almas.

Nuestro Diccionario, dentro de la perfecta ortodoxia y de la mejor tradición, abierto prudentemente aun a las urgencias del pensamiento moderno, quiere ser una guía segura en el terreno histórico, filosófico y dogmático, contra las inquietantes tendencias de cierta «Teología nueva» señalada y reprobada recientemente por Pío XII en su Encíclica «Humani generis».

Esta tercera edición ha sido notablemente retocada, puesta al día y enriquecida con nuevas voces en todas las secciones, especialmente en la patrística.

Tengo la confianza de que aumentará la satisfacción y número de mis lectores, pero al mismo tiempo recibiré con agradecimiento toda clase de consejos y sugerencias que contribuyan a hacer esta obra cada vez más perfecta y más digna de la grandeza del argumento y de la estima del público.

Roma, Fiesta de Pentecostés, 1952.

P. PARENTE

Nota de la edición española

En la abundante bibliografía con que los autores han enriquecido sus artículos nos hemos permitido dos intervenciones en beneficio del lector de habla española: la de citar la edición en castellano de las obras escritas o traducidas a nuestro idioma y la de agregar en ocasiones a la lista de obras extranjeras algunas otras de los nuestros, tan estimables y más asequibles generalmente que las primeras para el lector a quien se destina esta edición. Estas últimas van en grupo al final de las notas bibliográficas precedidas de un asterisco. — (N. del T.)